(El Mercurio) El flujo de inversión extranjera directa (IED) cerró el año 2018 con un monto de US$ 8.224 millones. La cifra representa una subida de 28% respecto del año anterior. Es la primera alza en tres años y marca la mayor expansión anual desde 2011, cuando llegó a 50% (ver infografía). Sin embargo, el monto anual solo es el mayor desde el 2016 y sólo iguala los niveles de mediados de la década pasada.

Así lo reporta el Banco Central en su informe mensual de los movimientos de la balanza de pagos, en la línea que registra las transacciones transfronterizas, donde un inversionista extranjero ejerce algún grado de control sobre una empresa chilena o instrumento de deuda. En este caso, unas operaciones como la venta del 24% de SQM, no tiene efectos pues, al ser un acuerdo entre compañías extranjeras, su efecto se neutraliza.

La IED se compone de tres factores. El principal, que explica el 95% del flujo de capitales durante el 2018, es el de “utilidades reinvertidas”, que alcanzó un monto de US$ 7.803 millones. Este ítem registró el mayor monto desde 2012, cuando llegó a US$ 10.811 millones. “Fundamentalmente es la recuperación del precio del cobre y por lo tanto las buenas utilidades que obtuvieron las empresas mineras”, explica Sergio Lehmann, economista jefe de BCI. Esto, “dado un escenario del precio del cobre más favorable.

El monto de IED alcanzado en 2018 está lejos de registros que se dieron entre 2011 y 2015, cuando promedió flujos por cerca de US$ 24.000 millones por año. “Los años más altos reflejan el boom de inversión en la minería, donde se desarrollaron nuevos proyectos y se realizaron ampliaciones importantes en iniciativas que ya estaban operativas”, dice Alejandro Fernández, gerente de estudios de Gemines Consultores. Para el economista lo más trascendente es ver las tendencias. “Si bien se revierte en 2018, la tendencia es a la declinación”, indica.

Para Fernández, el resultado del año pasado no implica una anticipación de incrementos en la IED futura. “Uno esperaría que sea así, pues hay un repunte en la minería por la recuperación del cobre y los ajustes de los años anteriores, pero no es evidente que vaya a ocurrir”, dice.

El otro ítem considerado es las “participaciones en el capital”, que en 2018 llegó a US$ 1.919 millones. “Estas son nuevas inversiones que están realizando inversionistas extranjeros”, explica Lehmann. Este “capital fresco”, como señala el economista, registró el menor ingreso desde 2009, cuando anotó un flujo de US$ 1.905 millones. Este factor, cayó 1% respecto de 2017 y viene de un periodo de cuatro años consecutivos de descensos.

El último factor tomado en cuenta es el “instrumento de deuda”. El año pasado anotó una caída de US$ 1.499 millones. Fernández explica que este ítem considera la adquisición de “bonos en el exterior. Esto significa que hay inversionistas extranjeros que están tomando una posición financiera en una empresa chilena”.

Flujo de la IED en 2018

El mayor repunte en la IED de 2018 estuvo concentrado en la primera mitad del año. De hecho, el flujo de inversiones creció 160% en los primeros seis meses y tendió a desacelerarse en la segunda parte del calendario.

El economista senior de Scotiabank, Waldo Riveras, explica que la mitad de la inversión extranjera directa que ingresó en 2018 y que se contabiliza como pasivos en Chile, se concentró en los primeros cuatro meses del año. Descartando el salto de cerca de US$ 4.000 millones que se registró en noviembre, la cifra anual habría sido más baja, afirma.

Explica que el “fuerte” aumento en el penúltimo mes del año se debe a ingresos a través de instrumentos de deuda. Probablemente esto esté asociado a la compra de bonos soberanos de la Tesorería por parte de inversionistas extranjeros, señala.

Hasta 2017, último registro disponible, los países europeos eran los que más tenían presencia en IED, destacando Italia con US$ 4.739 millones.