(El Mercurio) Un esquema escalonado fue el que se estableció hace poco más de un año, cuando la Corfo cerró un acuerdo para extender el arrendamiento del salar de Atacama con SQM, replicando lo que había hecho tiempo antes Albemarle.

Pese a que estas condiciones establecen que si la tonelada del carbonato de litio supera los US$ 10 mil las firmas deben pagar hasta un 40% en tributos, las operaciones chilenas figuran entre las más competitivas en su costo de producción.

Según el último reporte de Cochilco, las operaciones locales se encuentran en línea con sus competidores argentinos y chinos, aun cuando la mitad del costo de estas faenas se explica por la tasa de arrendamiento que deben pagar.

En el caso del hidróxido de litio, producto de mayor especificación, SQM presenta una diferencia de costo aun menor que en el carbonato versus sus competidores internacionales. Esta es la única firma que produce hidróxido en el país. Pero, según algunas estimaciones, podría ser superada en eficiencia por la futura operación de la gigante china Tianqi en Australia, que iniciaría su funcionamiento en 2021.

Una de las principales razones que explican la efectividad de las operaciones locales tiene que ver con las inmejorables condiciones que se presentan en el salar de Atacama, y en aquellas operaciones en las que se produce a través de salmuera. En contrapartida, el litio producido desde mineral de roca, como sucede en países como Australia, requiere de ocho toneladas de concentrado de espodumeno para producir una tonelada de carbonato de litio, representando los costos de este concentrado el 69% del valor de venta.

Incluso, la competitividad de las firmas que operan en Chile se acrecentaría en caso de que se vea una caída en los precios del mineral. El consultor del CRU Group, Diego Carrasco, explica que estas operaciones “son más sensibles a variaciones en el precio. Esto implica que podrían ser menos competitivas en ambientes de precios muy altos -aunque manteniendo grandes márgenes-, y aumentar su competitividad en períodos de precios muy bajos, obligando a competidores peor posicionados a tener que reaccionar antes para balancear dicho hipotético mercado”.

Sin embargo, esta situación no se extiende a la totalidad de la industria local, en donde no existen muchos avances en nuevos proyectos, a excepción del de Minera Salar Blanco, en el salar de Maricunga, que ya presentó su estudio de impacto ambiental.

“Tenemos una legislación especial, el litio no es concesible como en Argentina, por lo que nos hemos quedado atrás en todo lo que es exploración, que si se compara con Argentina, obviamente nos ganan”, advierte la gerenta general de SignumBOX, Daniela Desormeaux.

Esta tesis es compartida por Carrasco, quien apunta a que no existen indicios de que la situación legal vaya a cambiar sustancialmente en el corto plazo. “Esto ha generado que los proyectos hayan podido avanzar más rápidamente en otros países, generando que la fracción de litio producida en Chile sobre el total global vaya disminuyendo”, explica.

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