Conductor eléctrico, térmico, resistente a la corrosión y antimicrobiano, son algunas de las características que explican la presencia transversal que el cobre posee en distintos ámbitos de la sociedad, una posición que además se está viendo favorecida por las nuevas tendencias en materia de transporte.

Entidades como Procobre han estimado que la electromovilidad aumentará fuertemente la demanda de cobre en los próximos diez años, dada la cantidad de metal rojo que utilizan tanto los vehículos como las redes de carga que se implementarán en todo el mundo.

Sergio Molleda, consultor de la entidad, destaca que las cifras más conservadoras, fundamentadas en un estudio realizado por IDTechEx por solicitud de la International Copper Association (ICA), indican que si a 2017 se destinaban 185.000 toneladas para electromovilidad en todas sus áreas, en 2027 la demanda llegaría a 1,74 millones de toneladas anuales. “Esto implica un incremento de nueve veces en solo diez años para este segmento”, subraya.

Esta alza se explica por el hecho de que “si un auto convencional tiene 23 kilos de cobre (en sus componentes), un vehículo eléctrico llega a los 83 kilos (casi cuatro veces más). Éste se distribuye en el motor, componentes eléctricos (computador y cables) y el paquete de baterías que reúne el 85% del cobre que tiene el automóvil. Si llevamos estas cifras a vehículos mayores, como los buses del Transantiago, la cantidad de cobre supera los 300 kilos por equipo”, acota el profesional.

Considerando estas cifras, se comprende la demanda al alza que habrá por el metal rojo a medida que se incremente la producción de vehículos eléctricos, como lo muestra la siguiente infografía de Procobre, que puedes clickear para ver en detalle.

En relación con este punto, Álvaro Merino, gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), comenta que “este año se van a fabricar en el mundo dos millones de vehículos eléctricos y ello demandará alrededor de 160.000 toneladas de cobre. Se estima que hacia 2028 se fabricarán 20 millones de vehículos eléctricos y sólo por este concepto se consumirán 1.600.000 ton de cobre, esto es el 5% de la demanda mundial a esa fecha, que se estima se situará en 30 millones de ton. Es decir, el incremento de la demanda por cobre debido a la electromovilidad será enorme y a 2028 se multiplicará por diez el actual consumo”.

Sus estimaciones van en línea con las proyecciones que ha realizado Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, quien ha afirmado que la electromovilidad podría implicar una demanda de más de 500.000 ton de cobre por año desde 2021.

Cobre de alto voltaje

La relevancia del cobre en el ámbito de la electromovilidad se debe a que “se trata del metal que mejor transmite la electricidad, lo que permite cumplir uno de los objetivos de esta nueva matriz, que es apuntar a una mayor eficiencia energética”, resalta Sergio Molleda, sumando a ello la alta seguridad que confiere el metal rojo como transmisor eléctrico.

En este sentido, cobra importancia la incorporación de cobre en los cargadores, debido a que “cuanta más potencia tienen y eficientes son, mayor cantidad de cobre poseen. Éste puede llegar a los ocho kilos en un cargador rápido, a lo que habría que sumar todo el cableado para conectarlo a la red de energía”, puntualiza el consultor.

Al respecto, cita un estudio solicitado por la ICA, en que se prevé que para 2027 habrá más de 40 millones de cargadores de vehículos eléctricos en el mundo. Esto implicará pasar de la demanda actual de cobre de 20.000 toneladas al año, para este tipo de componentes, a más de 100.000 ton anuales en los próximos ocho años.

Procobre, además, está trabajando fuertemente a través de la Agrupación Movilidad Eléctrica de Chile (Amech) y, más recientemente, con la firma del Acuerdo Público-Privado por la Electromovilidad (coordinado por los Ministerios de Transporte, Energía y Medio Ambiente) en generar un marco normativo para las estaciones de carga particulares, públicas y electrolineras, que apunte a una mayor seguridad de las instalaciones y a una máxima eficiencia energética.

En ese contexto, es importante destacar que Procobre inauguró recientemente el primero de tres cargadores públicos gratuitos para autos eléctricos en el Parquemet.

El punto ubicado en el sector Mapulemu, un área de media altura en el cerro San Cristóbal, tiene, además, cargadores para celulares y vehículos menores, como scooters y bicicletas eléctricas. Las primeras semanas de enero de 2019 se abrirán los puntos ubicados en las faldas del cerro en Pedro de Valdivia y Pío Nono.

En las alturas de la minería

Pero los vehículos eléctricos no sólo están resultando ser un impulso relevante para la demanda de cobre, sino que también una oportunidad para que la industria minera pueda ir optimizando sus operaciones.

Es así como Codelco está desarrollando un programa piloto en las divisiones Radomiro Tomic, Ministro Hales y Gabriela Mistral, donde seis vehículos eléctricos transportarán personas y equipamiento menor entre las tres faenas mineras involucradas en el plan y la ciudad de Calama.

En estos cuatro puntos la empresa Engie instaló electrolineras de máxima potencia, las primeras de su tipo ubicadas por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar.

El proyecto está a cargo de la filial Codelco Tech, que en esta primera experiencia utiliza automóviles de las marcas Mitsubishi, Renault, Peugeot y Hyundai.

En los planes de los proveedores mineros

La electromovilidad también se está transformando en un componente relevante en los desarrollos tecnológicos que están llevando a cabo los proveedores mineros.

Es el caso, por ejemplo, de la empresa Epiroc, donde proyectan en los próximos cinco años una completa transformación en su flota de equipos para minería, con la incorporación –en toda su gama– de unidades que operan con baterías eléctricas.

Este escenario fue realzado por el presidente y CEO mundial de la compañía, Per Lindberg, y la senior executive vice president  Mining and Infrastructure, Helena Hedblom, durante una visita realizada a Chile.

Los ejecutivos señalaron que la electromovilidad, junto con la automatización y la digitalización, constituyen los principales drivers del fabricante en materia de nuevas soluciones.

Además, destacaron que la electrificación de las máquinas, especialmente las que operan en minería subterránea, ofrece importantes beneficios para sus clientes, tanto por ahorros en materia de ventilación al interior de la minas, como por favorecer mejores condiciones en cuanto a la calidad y seguridad del ambiente de trabajo.