(El Mercurio) Un año “relativamente bueno” es el que está cerrando la industria minera, asegura el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Diego Hernández.

El ejecutivo destaca que durante el año el precio promedio del cobre subió en torno a 5%, a pesar de las contingencias que no han permitido que se refleje la estrecha relación que existe entre oferta y demanda del commodity , que por estos días tienen a los inventarios del metal en niveles históricamente bajos.

“Creemos que va a llegar un momento, que no es muy lejano, en que habrá más demanda que oferta, y ahí el precio va a reaccionar. La industria se va a demorar en reaccionar, porque tomar decisiones de inversión es mucho más lento, entonces los ciclos deberían ser un poco más largos que lo que estábamos acostumbrados. Todo esto, si es que no hay una recesión mundial o un tema que afecte a la economía global”, advierte el también expresidente de Codelco.

-Junto al mejor precio, ¿qué otro aspecto se destaca al cierre del año?

“La otra buena noticia es el anuncio de ejecución de nuevos proyectos. Eso creemos que es muy positivo, porque la contribución de la minería el próximo año a la economía nacional no va a estar reflejada en mayor producción, que se va a mantener más o menos igual, pero sí va a haber más actividad en proyectos, entonces vamos a contribuir con inversiones adicionales y puestos de trabajo. Esa va a ser la gran contribución, porque se quebró la tendencia del desempleo y hay más puestos de trabajo en el sector”.

-¿Cree que hubo también quiebre en la reactivación de proyectos?

“Sin duda. Este año, sobre todo en el segundo semestre, se quebró la tendencia de que no había proyectos, y hemos visto con satisfacción que se han aprobado varios y más en Chile que en los países competidores. Eso significa que los inversionistas le tienen confianza al país. El Gobierno ha mandado muchas señales para atraer inversión y eso ha sido muy positivo. Lo que falta es ir modificando la reglamentación y la legislación para aumentar la certeza jurídica, y esta tendencia permanezca en el tiempo”.

-Inversionistas extranjeros han consultado por el DL 600. ¿Aportaría la adopción de un instrumento para atraer inversión extranjera?

“Nosotros no éramos favorables a que se derogara el DL 600. Incluía temas que hoy no son tan trascendentes, por lo que éramos partidarios de modernizarlo en vez que derogarlo. Eso tuvo un efecto negativo y nos parece importante volver a establecer algunos mecanismos. Lo fundamental es la estabilidad tributaria en los nuevos proyectos, no tanto relacionados con el impuesto a la renta y el régimen general de tributación, sino con el royalty “.

-¿Qué cambios se pueden ingresar en el royalty minero?

“Hay que buscar que se garantice que el royalty permanezca sin variaciones durante el período de vigencia de estos convenios. Y eso es importante, porque hoy la cartera de proyectos de Chile es competitiva, pero no extraordinaria. Entonces, como todos sabemos, hay proyectos que están en producción, que tienen leyes bastante bajas, y esos proyectos pueden ser rentables con las condiciones de hoy día, pero si se modifican los impuestos, naturalmente que los haría no rentables”.

-¿Qué lecciones se sacan desde el punto de vista laboral, considerando que el año fue menos complejo de lo que se esperaba?

“De la minería se pueden sacar varias lecciones para las futuras reformas laborales. Nosotros estamos en la gran minería del cobre y tenemos remuneraciones de clase mundial, del nivel de Canadá, Australia, o EE.UU., con productividades mucho menores. Por lo tanto, tenemos que adaptarnos a esa realidad y tener más productividad, y eso se obtiene con innovación, no solo tecnológica, sino que también organizacional. Entonces, así como la minería tuvo que replantearse la relación con las comunidades y en temas ambientales, hay que empezar a replantearse la relación laboral con los trabajadores y conversar estos temas con una visión de largo plazo”.

-En temas sectoriales, el Gobierno ya ingresó el reglamento de la Ley de Sustitución. ¿Quedaron conformes?

“No obtuvimos todo lo que queríamos, pero efectivamente es mejor que lo que había antes. Los pequeños mineros están contentos con que esto se resuelva. El punto que nos preocupa son las fundiciones, porque hay nuevas exigencias respecto a las emisiones y, además, la incorporación en la reforma tributaria de una ampliación del impuesto verde. Esto es una mala política, porque en el fondo no se sabe finalmente cuáles van a ser las exigencias de largo plazo, y esto de ir invirtiendo por capítulo no ayuda. Se toman malas decisiones desde el punto de vista económico, considerando que de las siete fundiciones cinco son del Estado. Esperamos que el Ministerio de Minería el próximo año establezca una política de este tema con una visión de corto, mediano y largo plazo”.

-Considerando además que las fundiciones chilenas son cada vez menos competitivas…

“Claro, si se siguen poniendo exigencias, va a asfixiar el negocio, pero esto se va sabiendo por capítulo, sin un objetivo final. Lo que no sería bueno es que finalmente nos demos cuenta en dos o tres años más que hubiera sido mejor haber hecho fundiciones nuevas que estar invirtiendo en las actuales. Otro tema que esperamos es retomar un diálogo constructivo con el ministerio y Enami. Siempre hemos tenido un diálogo, pero el segundo semestre tuvimos algunos problemas, miramos con un poco de preocupación que el Gobierno esté resolviendo algunos de estos temas por regiones y no a nivel nacional”.

-¿El tema de la ampliación del impuesto verde lo han conversado con Hacienda?

“No. Todavía no lo hemos conversado, porque esperamos la tramitación de la reforma tributaria en el Congreso. Pero no ha habido ningún pronunciamiento del Gobierno con relación a qué es lo que pretenden hacer con las fundiciones, con una visión de mediano y largo plazo. Ese es un tema que nos preocupa”.