(Pulso) Tras casi 10 años de desarrollo, el proyecto minero Quebrada Blanca Fase II, que lidera la canadiense Teck, fue aprobado por el directorio de la firma y comenzará en enero con su construcción.

Esto, luego que el grupo japonés Sumitomo llegara a un acuerdo con la norteamericana para adquirir el 30% de la operación minera en US$1.200 millones, recursos que ayudarán precisamente a financiar la inversión en el desarrollo del yacimiento.

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Se trata de una operación que nuevamente pone a una minera japonesa como socia de una minera nacional, considerando que la propia Sumitomo tiene el 45% de la minera Sierra Gorda, que controla la polaca KGHM, y el 20% de Candelaria, hoy en manos de Freeport McMoran. Además, otras firmas de ese país como Mitsui y Mitsubishi.

De acuerdo con cálculos de Plusmining, la compañía japonesa acumula hoy una producción atribuible de unas 76 mil toneladas en Chile, lo que representa el 1,4% del total de producción minera local.

A 2022, se espera que aumente en 90 mil toneladas adicionales gracias al 30% de Quebrada Blanca, sumando una producción de entre 160 mil y 180 mil toneladas de cobre, cerca del 3% de la producción chilena anual.

El grupo de empresas Sumitomo -que opera como “keiretsu”, o holding en japonés- tiene intereses en varias otras industrias, aunque la refinería de cobre es una de las principales.

De hecho, este es un modelo recurrente en las empresas japonesas, que mantienen una capacidad de fundición de cobre en torno a 1,5 millones de toneladas de cátodos al año.

Los sectores automotriz, construcción, químico y tecnológico, entre otros, también forman parte del grupo Sumitomo.