(El Mercurio de Calama) Chuquicamata, la división más emblemática de Codelco y de Chile, se enfrenta en sus 103 años de existencia a un profundo proceso de transformación para adaptarse a los cambios que experimenta la industria de la gran minería, cada vez más expuesta a las normas medioambientales, el agotamiento de los recursos y reservas, la disminución de las leyes de cobre y una comunidad más atenta a su responsabilidad social y ambiental.

Desde Codelco explican que los años en que Chuquicamata producía por sí sola 700 mil toneladas de cobre quedaron definitivamente atrás y que este punto de inflexión va más allá, incluso, de cambiar su método extractivo de rajo abierto a subterránea: «Hoy se trata de asegurar su sobrevivencia», advierten.

Productivos

En 2017 la división ocupó el penúltimo lugar en productividad con 44 toneladas de cobre fino por persona, solo superando a Salvador y muy lejos de los referentes de la industria. Es por eso que en la estatal decidieron llevar a cabo una transformación técnica y adaptativa para cambiar la historia y asegurar su proyección por al menos otros 40 años.

«Si continuábamos como estábamos el destino es el cierre en el mediano plazo. Por eso esta transformación se trata de recoger lo mejor de la historia y eliminar aquellas prácticas obsoletas que nos atan a paradigmas del pasado y no nos permiten ser competitivos, rentables y sustentables para Chile», explican fuentes ligadas a la empresa.

Resultados

Proceso que en Codelco aseguran ya entrega frutos, ejemplo de ello es la Refinería, unidad de negocio que pasó de tener números rojos en 2017 a ser una de las más competitivas de la industria gracias al rediseño y transformación por la que atraviesa hoy. Pasó de un costo cercano de 13 centavos de dólar a estar muy cerca de cumplir su promesa de 7,5 centavos, gracias a una reducción dotacional, la implementación de la polifuncionalidad y la aplicación de prácticas que hoy la posicionan de mejor forma frente al desafío permanente de la inclusión de tecnología.

De igual forma la Concentradora poco a poco estabiliza sus procesos y hoy es capaz de tratar sobre las 170 mil toneladas de material (20 mil más que en 2015), pero con la aspiración de lograr sobre las 190 mil toneladas.

Otras de las unidades que está viviendo un cambio profundo es la Fundición, que con una serie de proyectos, está preparándose para cumplir el Decreto Supremo Nº 28 y junto con ello adaptándose para mejorar su rendimiento. Proceso que no ha estado exento de obstáculos, de hecho, las mejoras presentan un retraso de 80 días, según detalló el propio presidente del directorio Juan Benavides.

Plan de egreso

Otro de los cambios sustanciales de esta nueva etapa que vive la división es el Plan de Egreso que la empresa difundió a fines de octubre. Se trata, según indican en la minera, de un plan único y excepcional que fue validado por el directorio de la Corporación y que será la opción para que las personas dejen la empresa, recibiendo aportes económicos adicionales sobre lo legal y para la salud.

Este plan, que tiene mejoras en relación al que se entregó en la Refinería considera al grupo de «trabajadores con incapacidad laboral, con restricciones o contraindicaciones médicas para ejercicio laboral normal y a los «trabajadores en áreas de cierre, rediseño y optimizaciones».

El Grupo Uno del Plan de Egreso recibiría una indemnización especial adicional de 2.166 UF y 5 años de salud, mientras que el Grupo Dos correspondería a 1.866 UF de indemnización y 2 años de salud.

Una materia que la dirigencia sindical espera escalar, pero que desde la empresa insisten en que ya fue mejorada, revisada y aprobada por las máximas instancias corporativas.

Reconversión

Los últimos días han sido agitados al interior de Codelco, luego que la dirigencia sindical hiciera un petitorio para los trabajadores que estaban en pasantías en El Teniente y que debían volver en diciembre de este año a la subterránea, pero la respuesta de la empresa fue que «no se trata de una negociación y lo que está en juego es la empleabilidad de la gente a partir de la subterránea».

«En la concepción original del proyecto, se estableció que todo el personal que desarrollará y operará la mina, correspondiera a personas especializadas en minería subterránea, situación que no se condice con el perfil que hasta hoy labora en Chuqui», argumentaron.

«El petitorio sindical excede lo ofrecido en relación a las pasantías y a lo acordado con cada trabajador mediante modificaciones a sus Contratos Individuales de Trabajo, olvidando la finalidad de las pasantías, que es capacitar adecuadamente a los trabajadores en labores de minería subterránea», agregaron por último desde la cuprífera estatal.