(El Mercurio) Una exposición marcada por la autocrítica fue la que realizó el presidente del directorio de Antofagasta Minerals (Amsa), Jean Paul Luksic, quien participó ayer en un seminario organizado por el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta.

Luksic centró su intervención en el desarrollo que ha tenido Minera Los Pelambres, faena ubicada en la IV Región y que representa hasta un 50% de los ingresos de la firma, la que ha enfrentado diversos problemas con las comunidades con las que comparte territorio.

«Nuestra curva de aprendizaje fue acelerada, aprendimos sobre la marcha cómo desenvolvernos en estos mercados. Pero no ha sido un proceso fácil, sino que ha sido un aprendizaje duro, no exento de baches y errores propios que cometimos en el camino», explicó. Y agregó que «hemos aprendido a partir de los errores y cambiado significativamente, esto es bastante duro para mí, la lección más importante que hemos aprendido, es que muchas veces hemos llegado tarde o hemos hecho malas interpretaciones».

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En esta línea, el presidente del grupo Amsa apuntó a que en la actualidad, ninguna empresa será exitosa en un ambiente que reciba el rechazo de parte de sus vecinos. Puso el ejemplo del programa Somos Choapa, trabajo colaborativo que se realizó en conjunto con las comunas que limitan con la operación de Pelambres en la Región de Coquimbo y que marcó una diferencia con la relación inicial que tenían con los habitantes, tornándose en un vínculo cada vez más transaccional ante los problemas que surgían de la operación.

«Chile es un país donde predomina la desconfianza, sobre todo en el quehacer empresarial, las empresas estamos inmersas en dinámicas sociales cada vez más exigentes en un ambiente crispado; en este contexto, hemos tardado en aprender nuestro rol y cómo debemos actuar», dijo Luksic, quien explicó que son cinco las claves que ha desarrollado la compañía en este segmento: integrar, formular bien la pregunta de la ciudadanía, proponer hipótesis, aliarse y colaborar.

El empresario también se refirió a los diálogos tempranos que están incentivando tanto entidades públicas, como privadas, a la hora de planificar nuevos proyectos, especialmente en el ámbito minero, destacando que se trata de un paso fundamental, pero que corre el riesgo de agotarse o quedar sin efecto si no sirve a propósitos concretos, entregando certezas a sus participantes.

«Si estos esfuerzos no son vinculantes o carecen de validez frente a la justicia, los conflictos judiciales van a aumentar, al igual que los quiebres en las propias comunidades, afectando el desarrollo social y poniendo en jaque el desarrollo del país, no solo en posibilidades de nuevos negocios, sino que el acceso de la ciudadanía a mayores niveles de bienestar y justicia social», advirtió.