(El Mercurio de Antofagasta) Su absoluta convicción en torno a que la gran minería regional está transitando progresivamente hacia el uso de agua de mar para sus faenas, manifestó el presidente ejecutivo de Antofagasta plc, Iván Arriagada. No obstante, advirtió que para las operaciones más pequeñas -como el caso de Minera Zaldívar, cuyo proyecto para extender la vida útil fue rechazado por el Consejo Regional (Core)- se trata de una solución económicamente inviable.

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Junto al presidente del directorio de Antofagasta plc, Jean-Paul Luksic, Arriagada encabezó ayer en Mejillones la entrega del Reporte de Sustentabilidad 2017 del Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB), firma que este año cumple 130 años.

En la oportunidad, el ejecutivo destacó la historia y aporte estratégico a la cadena logística de la minería nacional que hace el FCAB. “El Ferrocarril transporta buena parte de los concentrados, cátodos, ánodos, el ácido sulfúrico que va a las distintas faenas mineras de nuestro grupo y de terceros, y por lo tanto vemos que es clave en la logística de la minería nacional”, aseguró.

Arriagada ahondó además en la situación del proyecto “Continuidad operacional Compañía Minera Zaldívar”, actualmente en tramitación ambiental, pero al cual el Core cerró la puerta debido a que considera extender la extracción de agua desde los pozos de Negrillar, ubicados al sur del Salar de Atacama.

Al respecto, aseguró que “actualmente buena parte de la minería ya opera con fórmulas distintas al uso de agua de cordillera y un ejemplo es nuestra operación en Centinela que tiene suministro de agua de mar. Pero también hay que entender que hay faenas más pequeñas en las que ese sistema no es económicamente viable”, dijo.

Transición

Según el ejecutivo, en esos casos es importante dejar que las decisiones sean tomadas bajo criterios técnicos y por las instituciones especializadas.

“Hay que dejar que la ciencia sea la que determine si es sustentable la extracción de agua desde algún sitio en particular. Nosotros presentamos nuestra solicitud al SEA para extender el permiso de extracción de agua y así continuar operando Zaldívar, que es una faena que extrae actualmente unos 200 litros por segundo. Creemos que esos volúmenes aún son sustentables, debido a que nuestros modelos hidrogeológicos que miden los impactos, demuestran que es posible de hacer durante el periodo que estamos pidiendo”, sostuvo.

No obstante, reconoció que “operaciones de escala mayor -como en nuestro caso es Centinela-, que tienen un consumo de agua mucho mayor y como es el caso de otras operaciones en el norte, creo que están en un tránsito progresivo hacia extraer agua de mar. Pero hay que permitir que la industria vaya haciendo esa transición de manera ordenada, gradual y progresiva, sino es una amenaza para la industria”, advirtió.

Renovación

En el marco del Reporte del FCAB, el gerente general de la compañía Mauricio Ortiz, destacó como el hito más notorio de 2018 la llegada y puesta en operaciones de las primeras siete nuevas locomotoras EMD modelo GT42 AC, con las cuales la compañía da el punto de partida a la renovación de su flota, proceso que continúa en 2019 con la llegada de otras nuevas 11 locomotoras.

La firma -propiedad 100% de Antofagasta plc y cuyo transporte anual supera los 6 millones de toneladas-, está concretando un plan de inversiones en locomotoras de mayor tecnología, mejor habitabilidad de la cabina y compromiso por la sustentabilidad, al ahorrar combustible y reducir comparativamente las emisiones de CO2 con respecto a los equipos actuales.

“El Ferrocarril de Antofagasta es y seguirá siendo un eslabón indiscutido para la competitividad de la minería regional. Por eso la adquisición de nuevas locomotoras, carros y contenedores nos permitirá potenciar nuestra capacidad de transporte, la seguridad de las operaciones y las personas, y respeto por el medio ambiente”, dijo Ortiz.

Hasta ahora en este proyecto se han invertido más de US$60 millones. Sin embargo, durante el último año se ha registrado otra inversión inédita, relacionada con la mantención y renovación de vías, destinando US$12 millones adicionales.

“Se trata de una inversión relevante en productividad, pues actualmente los convoyes van tirados por tres locomotoras y con las nuevas serán necesarias sólo dos, sin reducir la dotación de operadores de trenes. De las 18 nuevas locomotoras, 12 reemplazarán a 24 antiguas que irán saliendo de circulación. Las otras 6 están destinadas a nuevos negocios”, concluyó el ejecutivo.