(El Mercurio) Avanzar hacia una política nacional de fundiciones, ese es el objetivo al que apunta la asociación Voces Mineras.

La organización busca abordar el dilema al que se enfrenta hoy la industria local, respecto de si es una mejor opción seguir exportando la mayor proporción de su producción de cobre como concentrados o fundirlos y refinarlos en nuestro país.

El líder de Voces Mineras y ex vicepresidente de Codelco, Sergio Jarpa, señala que a la fecha, no hay claridad sobre en qué línea avanzar en estos temas.

“Las fundiciones chilenas son muy antiguas y están dentro de las más caras del mundo, por lo que no son competitivas con sus pares chinas, japonesas, o incluso las de Corea. Entonces la pregunta es: ¿está Chile en condiciones de invertir en un negocio de baja rentabilidad y alta exigencia ambiental?”, apunta Jarpa.

Buscando generar mayor debate al respecto, el también gerente general de Marubeni LP resalta que se trata de una decisión importante y que no existe una solución única. Por este motivo están organizando un foro que se desarrollará hoy en Santiago, en el que entre otros, participará el subsecretario de Minería, Pablo Terrazas, y en el que se analizarán las diferentes posturas que existen en la industria local.

No obstante, la posición de Jarpa se inclina por mantener la estructura actual, en la que, según sus propios cálculos, se exportan cerca de 5 millones de toneladas de cobre concentrado al año, lo que representa aproximadamente un 80% de la producción total y que en su gran mayoría tienen como destino los mercados de China y Japón.

Es justamente el gigante asiático el que mantiene cerca del 50% de la capacidad de fundición a nivel mundial y se encuentra en pleno proceso de mejoramiento de sus plantas, para hacerlas más eficientes ambiental y económicamente.

“Seguir exportando el concentrado, hasta el momento, sigue siendo un negocio rentable. Hay que considerar que la mayoría de las empresas internacionales, como BHP, Freeport, Collahuasi, no tienen fundiciones, porque el negocio es poco rentable. La rentabilidad sigue estando en la mina, en el concentrado”, destaca Jarpa.

En esta línea, el ejecutivo explica que firmas como Codelco y Enami ya han tenido que realizar importantes desembolsos, y que construir una nueva planta requiere de una inversión superior a los US$ 3.000 millones.

Sumado a esto, apunta a la estrechez del presupuesto fiscal. “Claramente la rentabilidad del negocio de la fundición es menor al 10%; fundir en Chile es una decisión más allá de lo económico, estratégica”, agrega.

No obstante, advierte que una proporción importante de los concentrados que las empresas mineras producen en Chile contienen un nivel de impurezas, especialmente arsénico, que constituye una amenaza para su transporte marítimo y procesamiento en fundiciones extranjeras. Por lo tanto, agrega que en esta política de fundiciones se hace necesario abordar soluciones para el tratamiento de este mineral más impuro con unidades modernas que permitan mejorar la posición de Chile en el mercado a futuro.