(Diario Financiero) La Comisión Nacional de Energía (CNE) se opuso a la solicitud de la minera Collahuasi, de propiedad de Anglo American y Glencore, de eliminar del plan de expansión de transmisión eléctrica una nueva línea entre Antofagasta y Santiago, por US$ 1.788 millones.

La minera había ingresado una discrepancia ante el Panel de Expertos, organismo que dirime diferencias en el sector, para oponerse a la obra que en gran parte debe ser costeada por industriales y mineras, ya que estas últimas concentran 38% de la demanda eléctrica.

A juicio de Collahuasi, la postergación de la obra, además de una mejor definición técnica, permitirá optimizar los costos en beneficio de todos los usuarios del sistema.

“Es incorrecto afirmar que la inclusión de la Línea HVDC se pueda postergar para un futuro plan de expansión, puesto que los análisis y evaluaciones realizadas por la comisión determinan que dicha obra debe proponerse en el presente plan”, dijo la CNE en su respuesta al panel.

A juicio de la CNE, “sí se afectarían las expectativas de disponibilidad de transmisión” para las empresas generadoras en caso de postergarse la línea, pues sostiene que de acuerdo a sus análisis, ésta se requiere en el año 2030. Inclusive, dijo que el mismo Coordinador Eléctrico ve la necesidad de que la obra esté en operación al menos dos años antes.

“La empresa se equivoca al argumentar que la propuesta de la CNE infringe el mandato de la Ley de permitir abastecer la demanda a mínimo costo, toda vez que se ha demostrado en los análisis técnicos y económicos que la obra se necesita y que entrega beneficios al sistema”, añadió la CNE.

¿Pérdida de eficiencia?

En su plan final, la CNE decidió sacar de la propuesta una subestación de almacenamiento llamada “Don Andrés”, postergando su inclusión para debatir acerca de la conveniencia de incluir obras de este tipo como sistemas de transmisión.

Valhalla, que tiene un proyecto de estas características, decidió ir de discrepancia, apuntando a que la obra es necesaria dada la masiva inyección de energías renovables variables en el sistema.

“Es posible afirmar que la entrada de operación de la obra no se retrasaría para el 2026 al incorporarse este proyecto en el próximo plan de expansión, dado que, como ya se explicó, su construcción demorará 12 meses menos de lo estimado”, lo que -argumentó la CNE- mantendrá los beneficios netos positivos de la obra.

Según la autoridad, aun en caso de que se produjeran pérdidas por el retraso, dijo que llama la atención la definición que hace Valhalla sobre lo que considera como un impacto significativo.

“De la simple inspección de los números entregados por la empresa, se puede apreciar que el retraso de la entrada en operación de la obra de 2025 a 2026, produce una disminución del beneficio de US$ 2 millones”, sostuvo la CNE.

Tras esta ronda de argumentación, las empresas reclamantes y la autoridad sectorial acudirán al Panel de Expertos el lunes 28 de mayo, cuando podrán exponer sus defensas.