(Diario Financiero) Una Enami fuertemente endeudada fue la que se encontró Jaime Pérez de Arce en su tercer período como vicepresidente ejecutivo de la estatal, justo cuando los precios bajaron drásticamente.

En ese escenario, fue que la administración se fijó como objetivo sanear las cuentas, buscando nuevos negocios, como el del litio.

– ¿Con qué se encontró a su llegada en 2014?

– Enami tenía una situación de deuda muy en el límite de lo que permite Hacienda, con cerca de US$260 millones, lo que es complicado porque en esta empresa se requiere de mucha caja porque siempre está pagando, incluso por adelantado, a los productores.

Además, teníamos el desafío de implementar la nueva norma de fundiciones, que no se había avanzado mucho en el gobierno anterior. Junto con cumplir con el mínimo de captura de gases, el proyecto tenía que ser rentable.

– ¿Cuál fue el foco de gestión?

– Lo que nosotros buscamos fue darle un impulso fuerte a la innovación y de desarrollar nuevos negocios que le permitieran a la Enami construir su destino, donde se lograra en algún minuto equilibrio financiero, teniendo otros recursos adicionales.

Sin duda lo más importante es la planta Paipote, una fundición a primera clase a nivel mundial. En Vallenar estamos estudiando meternos en el negocio del cobalto, que tiene un proceso parecido al del cobre, que sería bien interesante, y en Rancagua también vamos a estudiar una planta polimetálica, porque más allá del oro, hay otros elementos que podemos recuperar.

– También entran al negocio del litio…

– Hemos construido un acuerdo con la canadiense Wealth Minerals, donde creamos una sociedad en que vamos a participar igual que lo que tenemos con Teck en Quebrada Blanca, con el 10% de la propiedad.

Además estamos a punto de suscribir un acuerdo similar para el desarrollo tecnológico en Chile de un desarrollo patentado en Estados Unidos, una nueva tecnología para el procesamiento de litio, que de acuerdo a nuestros antecedentes puede ser un gran aporte a la industria local en el sentido de tener operaciones más modernas.

– ¿Y con qué se encontrará la nueva administración de André Sougarret que asume este miércoles?

– La Enami sigue teniendo una deuda que es harto, pero más baja. Yo diría que ahora es una deuda de unos US$ 160 millones, pero estructurada de manera distinta. O sea, con deuda de corto y largo plazo también, de manera que es más fácil de administrar.

También se encontrará con una empresa que en general está totalmente saneada financieramente. A nosotros nos tocó el 2016 hacer ajustes y un montón de cosas porque los balances del 2011 al 2014 fueron aprobadas con salvedades por parte de los auditores.

– ¿Por qué con salvedades?

– Eso quiere decir que hubo observaciones, cosas que no están claras. Entonces, lo que terminamos constatando el 2016 fue que a la hora de aclarar todas las cuentas tuvimos que hacer ajustes por una buena cantidad de millones de dólares. Si bien es cierto que seguimos teniendo pérdidas, hoy día están focalizadas y explicadas muy claramente y casi exclusivamente en la fundición de Paipote.

– ¿Cuál es la inversión que requiere esta nueva planta?

– Para la que se está estudiando con tecnología china completamente, es del orden de los US$ 760 millones, pero se están haciendo estudios que se supone que estarán en el mes de agosto. Nosotros vamos a cumplir con la norma del 95% de caputra a fines del año, la novedad es lo que agregamos a este otro proyecto.