La minera canadiense Teck elevó al 90% su propiedad en minera Quebrada Blanca, tras adquirir el 13,5% que mantenía Inversiones Mineras S.A. (IMSA), una empresa privada chilena. El restante 10% de propiedad de la faena, ubicada en la Región de Tarapacá, está en manos de Enami.

Según lo informado por la compañía canadiense, el principal activo de Quebrada Blanca es el proyecto de desarrollo de cobre Quebrada Blanca Fase 2 (QB2), el cual  se encuentra en las etapas finales del proceso de obtención de permisos; la decisión inversional  por parte del Directorio respecto de esta iniciativa no se prevé antes del segundo semestre de este año.

«Esta transacción simplifica la propiedad y la estructura de capital para QB2, dándole a Teck flexibilidad adicional con respecto a las opciones de financiamiento para el proyecto», dijo Don Lindsay, presidente y CEO de la canadiense.

Agregó que «QB2 es un activo de alta calidad y larga vida útil en una jurisdicción de bajo riesgo, que operará a través de múltiples ciclos de precios a un bajo costo, incrementando sustancialmente la producción de cobre de Teck y generando un valor significativo».

Acuerdo con IMSA

El precio de compra acordado con IMSA consiste en US$52,5 millones pagados en efectivo al cierre, un pago adicional de US$60 millones pagaderos en la emisión de la principal aprobación de la evaluación de impacto social y ambiental para el proyecto QB2 y la expiración de ciertos derechos de apelación, y otros US$50 millones pagaderos dentro de los 30 días siguientes al inicio de la producción comercial en QB2.

Podrán pagarse montos adicionales en la medida en que los precios promedio del cobre excedan los US$3,15 por libra en cada uno de los primeros tres años después del inicio de la producción comercial, hasta un máximo acumulado de US$100 millones si el inicio de la producción comercial ocurre antes del 21 de enero de 2024, o hasta un monto máximo menor en ciertas circunstancias a partir de entonces.