(Diario Financiero) Tras un año, el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Diego Hernández, ratifica su visión crítica de la reforma laboral. Y no duda en admitir que prefiere la legislación antigua. “Los daños que generó son mayores que los aportes, solo le agregó rigidez a las relaciones laborales”, advierte.

El punto de partida de sus cuestionamientos es su propio sector, donde enfatiza que existe un alto grado de sindicalización, que era uno de los objetivos que buscaba impulsar la administración Bachelet. “Los sindicatos en Chile partieron en la minería, así que tenemos sindicatos maduros”, dice para reparar en que así y todo la nueva normativa los ha afectado como sector productivo.

Lo complicado, identifica el dirigente, son los servicios mínimos. “Lo que hemos visto, y era algo que parecía sencillo, es que para ponerse de acuerdo en los servicios mínimos, que en general en la minería no son para mantener la producción sino que para evitar catástrofes, finalmente se ha transformado en otra negociación más (…) Hemos tenido muy pocos casos con acuerdos entre el sindicato y la empresa”, dice.

– ¿La reforma dañó la relación de las empresas del sector con sus sindicatos?

– Nos gustaría que la relación empresa-sindicato no solo apunte a las remuneraciones o los bonos, sino que sean conversaciones en términos más amplios. Esa es la aspiración de todos. Pero esta reforma laboral es retrógrada, tal vez el sueño de los dirigentes sindicales en la primera mitad el siglo XX, pero no es del siglo XXI.

Finalmente, no ayuda a que se pueda negociar otro tipo de temas, como la flexibilidad laboral, los cambios.

– ¿Le agregó rigidez al mercado laboral?

– Mucha, mucha más. Para mejorar la productividad es necesario abordar temas como la flexibilidad laboral, remuneraciones variables, etc. La reforma laboral lo que hace al establecer como piso la última negociación colectiva, es darle rigidez a todo y complicar la relación con los sindicatos y las empresas.

– El actual gobierno ha hablado de perfeccionar la reforma. ¿A qué materias deberían apuntar?

– Hay un montón de temas que deben incluirse y que corresponden a la economía del siglo XXI: el trabajo a distancia, flexibilidad laboral, temas que se van a requerir cuando todas las tecnologías de la información estén mucho más vigentes y avanzadas. Es una legislación incompleta por eso.

Entonces, deja margen a interpretaciones judiciales, de la Dirección del Trabajo y, finalmente, lo que pasa es que la relación sindicato-empresas se ve afectada por la judicialización. Las demandas y los juicios deberían ser en caso de excepción, no la norma, y con esta reforma laboral se están transformando en la norma.

– ¿Se debería modificar la figura de los servicios mínimos?

– El problema de los servicios mínimos es que son específicos para cada empresa, para cada actividad. La DT no tiene la capacidad técnica para poder definir cuáles son los servicios mínimos realmente necesarios en una determinada empresa. Finalmente, esto se transformó en un arbitraje salomónico sin entrar en el mérito de lo que se está pidiendo.

– ¿Deberían ser definidos por un ente regulador o técnico?

– Idealmente, tendría que definirse entre el sindicato y la empresa, así pasaba antes, y solo funcionaba lo necesario sin afectar la huelga.

– El tema entonces, a su juicio, ¿ha generado más problemas que beneficios?

– Problemas, muchos más problemas. En minería siempre existieron estos servicios mínimos, con la diferencia que ahora interviene la DT. Antes siempre funcionó y siempre nos terminábamos poniendo de acuerdo con los sindicatos. Acá no se trata de romper la huelga amenazando a los sindicatos, eso no existe en minería.

– ¿Qué otro tema se debería modificar?

– Otra cosa que se eliminó de la reforma fue el tema de las responsabilidades para evitar los hechos de violencia, y al sacar eso cualquier sindicato que representa una minoría de los trabajadores, finalmente le impide al resto trabajar.

– El gobierno anterior cerró su mandato asegurando que con la reforma bajó la conflictividad ¿está de acuerdo con eso?

– La conflictividad no ha bajado en nada; al contrario, creo que aumentó. Lo vimos en las paralizaciones en las huelgas que tuvimos el año pasado. Quizá en el mejor de los escenarios se ha mantenido, pero no ha disminuido, la reforma laboral no ha tenido ningún efecto en disminuir la conflictividad.