(El Mercurio) El alza en el precio de las materias primas a nivel mundial -especialmente el cobre- podría ser un salvavidas para el Presidente Pedro Pablo Kuczynski. Luego de que este se viera envuelto en el caso de corrupción Odebrecht, que lo obligó a enfrentar un proceso de destitución, en paralelo la actividad económica se veía resentida en la primera mitad del año pasado por la caída en el valor del metal rojo, pero en los últimos meses se ha recuperado. Con todo, Perú espera que 2017 haya culminado con un crecimiento de 2,7% y proyecta un alza de 4% en 2018, una de las tasas más altas de la región.

Para los agentes del mercado, la dependencia de la economía peruana de lo que ocurra con el gigante asiático es factor de preocupación. «Una desaceleración de China llevaría a una caída en los precios de los commodities , ante lo cual varios países de la región verían mermada la inversión y producción. Esto podría llevar a mayor desempleo y/o menores salarios. La desaceleración no llevaría a una crisis, pero sí a menores crecimientos y pérdida de riqueza», plantea Francisca Pérez, economista senior de Bci Estudios.

Pese a que en Perú no avizoran elecciones presidenciales en el corto plazo, la situación política interna, con las acusaciones de corrupción y la baja popularidad de su Presidente, «podrían afectar las confianzas de los agentes», agrega Pérez.

La política exterior de Estados Unidos tampoco es indiferente para la economía peruana, aunque analistas reconocen que hasta ahora no ha generado mayores cambios. Por ejemplo, Moody’s plantea que la salida de la primera economía mundial del TPP (Trans-Pacific Partnership) ha tenido poco impacto directo en la región: Chile, México y Perú ya tienen acuerdos comerciales con EE.UU., Japón y otras economías asiáticas. «Sin embargo, la reducción de barreras no arancelarias dentro del bloque habrían beneficiado a todos», añaden desde la clasificadora.