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Imagen: CAP
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CAP se convierte en la primera empresa en avanzar en adaptabilidad laboral

En el marco de una negociación colectiva anticipada, el holding de la minera acordó un contrato que contempla la aplicación de pactos para flexibilizar jornadas de trabajo.

(Diario Financiero) Uno de los pocos aspectos donde la reforma laboral sacó aplausos fue en la aprobación de los llamados “pactos especiales de trabajo” que prometían “revolucionar la oficina” dejando la puerta abierta a nuevas fórmulas de flexibilidad.

El paso del articulado por el Tribunal Constitucional (TC) dejó solo dos de las cinco opciones que se estipulaban, esto es un sistema de turnos 4×3 y otro de teletrabajo por responsabilidades familiares. A siete meses del debut de la reforma ya existe la primera gran empresa que incluyó esta materia en su organización: CAP.

El holding CAP S.A. es la primera área del grupo que ya contempla la aplicación de los pactos de adaptabilidad. Según trascendió, aunque no está claro aún cuál de las dos opciones de pacto tomarán, dada la naturaleza de sus funciones, primaría el de teletrabajo.

La opción de impulsar medidas de flexibilidad surgió en el marco de una negociación colectiva anticipada donde el convenio entrará en vigor recién en junio del 2018 (mes en que finaliza el contrato actual), y ya se está trabajando en cómo aplicar los pactos en colaboración con la Dirección del Trabajo (DT) y la Fundación Chile Mujeres.

La idea, según trascendió, es incluir los pactos en las demás áreas del grupo en la medida en que se vayan negociando los nuevos contratos colectivos. Se busca avanzar progresivamente en la medida en que se vaya testeando su aplicabilidad real.

Actualmente se están iniciando conversaciones con CAP Minería, hecho que podría representar un “antecedente significativo” en caso de replicarse la experiencia. De esta forma, incorporar los pactos en los contratos colectivos es visto por la empresa solo como el primer paso.

Según explica la gerenta corporativa de Personas y Sustentabilidad, María Elena Sanz, “los pactos de adaptabilidad los hacemos como una medida más para poder avanzar en temas de flexibilidad. No son la panacea, porque no resuelven todo, pero son un aporte. Nosotros a nivel corporativo estamos intentando avanzar en condiciones de trabajo flexibles, sobre todo para todos aquellos cargos que pueden acogerse a este tipo de medidas”.

La ejecutiva agrega que “CAP es una empresa que tiene una cultura de cuidado de sus personas” y que esto “estamos formalizando para darle un marco de referencia”. Este primer paso lo califica como “importante” y un “antecedente para las negociaciones que vamos a tener con otros sindicatos”.

Los modelos que afina la DT

Se espera que en los próximos meses la Dirección del Trabajo publique las pautas definitivas con las que empleadores y organizaciones sindicales podrán comenzar a aplicar las fórmulas de adaptabilidad que establece la reforma.

Esto, porque el artículo 377 del Código del Trabajo determina que será la institución la que debe poner a disposición del público “modelos de tipo de pactos sobre condiciones especiales de trabajo” y, además, la que tendrá la misión de fiscalizarlos.

A esto se suma que, según el dictamen de oficio publicado por el propio organismo en diciembre, el servicio “estará encargado de implementar un sistema para que el empleador registre electrónicamente los pactos en estudio, dentro de los cinco días siguientes a su suscripción”.

La co-fundadora y presidenta de la Fundación Chile Mujeres, Francisca Jünemann, se ha reunido con la Dirección del Trabajo para realizar una propuesta en esta materia y avanzar en su pronta publicación.

Las opciones que contempla la nueva ley: de cinco a dos planes especiales de trabajo

Originalmente, la reforma laboral contemplaba cuatro pactos de adaptabilidad y luego se agregó una quinta alternativa en el Senado. Sin embargo, en el paso por el Tribunal Constitucional (TC) se vetaron tres del total.

De esta forma, en la nueva legislación laboral que comenzó a regir íntegramente en abril se consagra que se “otorga autonomía a las partes” para que acuerden esquemas especiales en materia de distribución de jornada en cuatro días de trabajo y tres de descanso –conocido como 4×3-, y acuerdos con trabajadores que tengan responsabilidades familiares, lo que podría facilitar mezclar tiempos de labor presencial en la empresa y en otro momento desde el hogar o desde otro lugar convenido. En ambos, la exigencia es que exista 30% de sindicalización total en la empresa.

Pero las iniciativas inquietan los ánimos. Para algunos estas opciones “revolucionarán” la forma en la que se puede trabajar en el país, porque la norma antigua no comprendía la posibilidad de pactar sistemas especiales de jornada con los sindicatos. Solo se podía pedir autorización a la DT para jornadas especiales de acuerdo al artículo 38 del Código del Trabajo.

Hasta el minuto, no hay registros en la DT de empresas que hayan acordado estos pactos, ya que precisamente el ente fiscalizador está trabajando en modelos y un registro que ayude a trabajadores y empleadores a aplicar las fórmulas de adaptabilidad que estipula la nueva normativa.

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