(Diario Financiero) El bono por $21 millones que en marzo de 2014 recibieron más de 4.500 trabajadores de El Teniente de Codelco, está muy lejos de lo que seguramente ofrecerá el próximo año la corporación, cuando expire el convenio colectivo de esta división.

Sin embargo, las mejores perspectivas para el precio del metal rojo, que la propia administración de la estatal estimó podría llegar a US$ 4,53 por libra, han elevado también las expectativas de los sindicatos respecto de los procesos que se cerraron este año.

Desde ya advierten que las condiciones para negociar no serán las mismas. “El presidente de la compañía dijo que hasta este año el reajuste salarial será cero, pero no sabemos que pasará el próximo”, dijo el presidente del sindicato siete de El Teniente, Julio Jalil.

Añade que el próximo año además de negociar con un nuevo gobierno, las condiciones serán distintas. “No es lo mismo negociar con un precio de US$ 2,16, que un promedio sobre US$ 3”.

Esto mismo fue lo que sucedió con los operarios de Los Pelambres, la principal faena de Antofagasta Minerals, el brazo minero del grupo Luksic, que la semana pasada rechazaron la propuesta de la empresa de adelantar la negociación para renovar el contrato colectivo que termina en marzo próximo.

En este caso los representantes del sindicato plantearon que la brecha entre lo que ofrecía la empresa y lo que ellos pedían era insalvable, considerando por ejemplo que el resultado de la minera al primer semestre fue similar al de 2014, que fue un buen ejercicio. Esta situación, además, se mantendría en 2018.

Advierten que pese a que en estas conversaciones se analizan varios factores, es indudable que el precio del metal es el más gravitante.

“Nuestra visión se basa en el repunte del precio. Los trabajadores sufrimos el impacto de la caída del precio y las negociaciones fueron conformarse con lo que había. Entonces en este repunte, que genera mayores ganancias para las empresas, obviamente queremos la retribución que corresponde y que nos merecemos”, advierte Gustavo Tapia, presidente de la Federación Minera de Chile, que agrupa a los sindicatos de la minería privada.

No adelantar negociaciones

Las mejores perspectivas para la cotización del cobre tienen su correlato directo en una menor disposición de los sindicatos para adelanten sus negociaciones colectivas, como permite actualmente la legislación laboral.

El abogado y socio de Morales & Besa, Fernando Arab, explica que en las tratativas no regladas “no se está sujeto a plazos ni a procedimiento alguno, pudiendo las partes, en cualquier momento y sin restricciones de ninguna naturaleza, iniciar un proceso de negociación”.

En El Teniente descartan esta posibilidad. “Recién durante el primer trimestre vamos a poder evaluar cómo se viene el negocio, si está bueno, como se espera, vamos a tener una expectativa aún más alta”, asegura Jalil.

En tanto, en el Consejo Minero, gremio que agrupa a las empresas de la gran minería, advierten que entre los especialistas no hay consenso respecto a que la cotización del cobre sobre los US$ 3 por libra se mantendrá en el tiempo.

“Creemos que los aumentos recientes del precio del cobre no deberían ser un factor relevante en las negociaciones de 2018. Estas deberían converger hacia una relación más adecuada entre productividad y remuneraciones”, aseguró el gerente general de la entidad gremial, Carlos Urenda.

El próximo año están previstas 26 negociaciones colectivas de sindicatos de la gran minería.

“Lo de Pelambres es un anticipo del choque de miradas entre propietarios y trabajadores”

Las proyecciones de precios y el alto número de negociaciones que vienen en 2018, han levantado la alerta en la industria, por la mayor conflictividad que se podría ver, repitiendo el episodio Minera Escondida. El asesor del sindicato de esa faena, Marco López, apunta a que resulta clave que ambas partes sean pragmáticas a la hora de negociar para evitar estos conflictos.

-¿Cómo se ven las relaciones laborales para la industria en 2018?

-Lo que se viene es un choque conceptual y un conflicto que radica en que la industria en los últimos años ha venido declarando y tratando de establecer negociaciones con muy bajo costo, bajo el pretexto de que la industria estaba pasando por un muy mal momento. Yo creo que aún quedan hartas intenciones de que eso se mantenga así, pero por otro lado, un mejor precio del cobre alimenta las expectativas de los sindicatos a retomar la dinámica similar a las negociaciones que hubo hasta 2013. Lo que sucedió en Pelambres es un anticipo de este choque de miradas.

-¿Entonces se podría ver mayor conflictividad?

-Sí. Lamentablemente este escenario es propicio para observar conflictos y huelgas si es que no hay cambios de posiciones en uno u otro. Es difícil que haya un cambio de paradigma, por lo que hay que apelar al pragmatismo para buscar un punto de encuentro.

-¿Se ha generado un cambio respecto a defender beneficios estructurales?

-Aún no se ve una tendencia, pero desde lo de Escondida, se instaló entre los trabajadores que no se podían perder beneficios a cambio del bono, los trabajadores mantuvieron la huelga porque dijeron “por un bono de plata para hoy, no puedo perder beneficios que son para toda la vida laboral”.