No sólo innovación tecnológica es la que se ha aplicado en las operaciones de Mineros SA, en Colombia, sino también a nivel de relacionamiento con comunidades y otros actores tales como grupos guerrilleros, según reconoció este martes Andrés Restrepo, presidente de la compañía.

El ejecutivo participó en la primera jornada de la 2° Conferencia “Excelencia estratégica en Minería”, organizada por Metal Bulletin, donde compartió con representantes de mineras chilenas y peruana y conversaron respecto de los desafíos que presenta el desarrollo de la industria ante un escenario de precios de los commodities más auspicioso que en años anteriores.

Restrepo, que encabeza una compañía dedicada principalmente a la producción aurífera, reconoció que uno de los principales desafíos es iniciar conversaciones con los que eran grupos armados, tras el acuerdo de paz alcanzado por el gobierno colombiano con las Farc y que se negocia con el ELN.

“Estamos explorando formas de seguir realizando esta actividad (minera) e integrarnos con estas personas en el territorio”, indicó y precisó que es un gran cambio, considerando que la política de trato con estos actores era no conversar con ellos.

Agregó que a esta nueva forma de relacionamiento se suman problemas que no presentan, por ejemplo, en Nicaragua, donde han podido trabajar de manera coordinada con mineros auríferos artesanales. Hecho que no pueden repetir en Colombia.

“No tenemos una política clara en materia de formalización y no tenemos una política minera clara (…) Nosotros llevamos 40 años operando esta mina, pero es contra viento y marea”, sostuvo Restrepo.

En ese sentido, indicó que cerca del 15% del oro que se produce en Colombia es de manera legal, con Mineros SA participando en un 7%, mientras el 85% restante se genera de manera ilegal, artesanal y principalmente criminal.

Aunque aseguró que la empresa ha tratado de impulsar programas de formalización de mineros, el ejecutivo precisó que no han sido exitosos producto de incertidumbre jurídica que existe en el país y la falta de un sistema de gestión ambiental unificado que ayude a quienes quieren salir de la ilegalidad a obtener los permisos para funcionar.

“Aún así mantenemos nuestro esfuerzo de innovación y no sólo desde el punto de vista tecnológico, sino en nuestro relacionamiento con el entorno”, puntualizó.