(Diario Financiero) El último escalón para resolver un conflicto debe ser la Justicia y no el primero. Con esa idea, el juez y miembro de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, abordó la problemática de la resolución de disputas socio-ambientales en Chile.

En un foro convocado por Alianza Valor Minero, el Centro de Estudios Públicos y la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado, el ex presidente del máximo tribunal del país relató la evolución que ha tenido este problema desde el punto de vista de la institucionalidad, y aseguró que el Estado se apropió de la posibilidad de resolver los conflictos, lo que en la práctica ha ido indicando un solo camino para lograrlo: la Justicia.

Esto ha traído problemas porque tras las decisiones de los tribunales para resolver las diferencias “quedan dolientes”, “y la solución, muchas veces, no está de la mano de dejar dolientes, sino que a personas satisfechas, que sientan que son parte del conflicto y de la solución”, apuntó.

En los 18 minutos que se extendió su intervención, el titular de la Tercera Sala, que tiene radicadas las causas de corte económico, entre ellas las relacionadas con proyectos de inversión, agregó que actualmente se entrega la resolución de los conflictos a intermediarios, abogados que representan sus intereses, por lo que los afectados pierden el dominio absoluto del conflicto. “Lo entregan y posteriormente entra en una caja negra que -desde el punto de vista de los interesados- no conocemos”, explicó en el auditorio del CEP.

Al final de cuentas, dijo Muñoz, el sistema está saturado, con lo que al final la resolución no es la adecuada en el tiempo. “En las políticas públicas esto no tiene relevancia en el Estado. No es un tema candente que le interese a la primera línea, esto va de la mano de atribuir más recursos, de solucionar, de explorar posibilidades. Estamos manteniendo un sistema que viene desde hace no años, siglos de siglos y no hacemos esfuerzos por superarlo”, dijo.

Iniciar la transformación

Muñoz planteó que “la conflictividad en sí misma no es mala, se debe incentivar que las personas piensen distinto y en paralelo”, añadió, “se debe enseñar a manejar esa conflictividad”.

“No hay que tenerle miedo a que si nos separa una pared, uno la quiera de un metro y el otro de dos. A lo que hay que tenerle miedo es a que nos divorciemos y no hablemos del tema”, apuntó.

En este punto se refirió al trabajo que ha realizado el propio Poder Judicial para arribar a un sistema que permita dar acceso en igualdad de condiciones a las partes en disputa en torno a un proyecto.

“Actualmente en nuestra sociedad casi pensamos como la primera solución y muchas veces como ‘la’ solución el proceso y aparece en los medios de comunicación como que los tribunales se quieren apropiar de los conflictos, y quieren que se judicialice todo y hay una palabra de connotación negativa que es la judicialización”, aseguró.

Añadió que “los tribunales no quieren apropiarse de la conflictividad y quieren, ojalá, resolver el mínimo de conflictos cuando estos ya no pueden ser solucionados por los interesados”, puntualizó Sergio Muñoz.