(Pulso) Éxito han tenido las principales mineras a nivel mundial en la reducción de su deuda durante tiempos de crisis. Sin embargo, la misma herramienta que fue la salvación de la industria se ha transformado en un arma de doble filo, ya que ahora no existirían nuevos recursos para inversiones, por lo que anticipan riesgos en la producción futura.

Estas son parte de las conclusiones de un estudio realizado por EY, en el cual se analizó a las cincuenta compañías mineras más importantes del mundo por capitalización bursátil al 31 de diciembre de 2016. Entre las firmas abordadas se encuentran compañías multinacionales con presencia en Chile, como BHP Billiton, Rio Tinto, Glencore y Anglo American, y también se considera la minera ligada al Grupo Luksic, Antofagasta Minerals S.A. (AMSA).

En el análisis se sostiene que, en promedio las principales mineras han logrado recortar 25% su deuda desde 2014, año donde se registraron niveles máximos luego del fin del súper ciclo. En tanto, sólo en 2016, la deuda neta cayó 17% (cerca de US$ 39.000 millones) en comparación con el año anterior.

Para ello, explica Alicia Domínguez, socia de consultoría tributaria para la industria minera de EY, “las compañías tomaron ciertas medidas especiales, tales como recurrir a la venta de activos, recortar inversiones de capital y suspender el pago de dividendos. Además algunas recurrieron a otras vías alternativas de financiamiento, tales como el streaming y royalties”.

En el desglose, el tipo de empresa que lideró la reducción de deuda neta fue la minería a granel, seguida de los metales preciosos. De manera distinta, la minería extractiva de metales básicos bajó este ítem de manera marginal, ya que la recuperación de los precios generalmente llegó más tarde en el año y muchos tenían compromisos de capital en proyectos que estaban entrando en producción.

En términos relativos también se observa una caída. Los ratios de deuda neta sobre Ebitda bajaron desde las 2 veces registrados en 2015 -año en que se alcanzó un peak- a 1,5 veces el año pasado. En este sentido se advierte que si el sector continúa rebajando su nivel de endeudamiento a la misma tasa, este ítem podría caer en cerca de un quinto en 2017, alcanzando así su nivel más bajo en cinco años.

En este escenario, desde EY advierten que “sostener indefinidamente un camino de recorte de inversiones no parece a la larga una estrategia beneficiosa para la industria minera, ni para ninguna industria en general. Sin nuevas inversiones se afectarán los niveles de producción y la capacidad de dar ágil y oportuna respuesta a las demandas, viéndose el sector minero más seriamente expuesto a fracasar en generar retornos apropiados para sus actuales inversionistas y menos atractivos para los potenciales”, explicó Domínguez.

Pese a que estos años han sido arduos para las mineras desde la caída del súperciclo, pareciera que este año habrá luz tras el túnel.

¿La razón? Mejores perspectivas de precios, sumado a los esfuerzos propios de las organizaciones elevarían un 30% de Ebitda promedio de las cincuenta mayores mineras en relación con el año anterior; llegando incluso a niveles superiores que en 2014.

“Debido al pago de vencimientos a corto plazo ya la extensión del vencimiento de la deuda, para las cincuenta empresas mineras más importantes, el Ebitda previsto para 2017 es suficiente para cubrir los compromisos de deuda en los próximos cinco años”, indica el estudio.

Con todo, se espera que el ratio deuda neta a Ebitda llegue a niveles de 2012. Es decir, bajo uno.

En tanto, y con respecto al capital de trabajo, se espera que este año se mantenga el repunte de la actividad. De hecho, en 2016 ya hubo un aumento general de la inversión en dicho ítem.

Finalmente, para el mediano plazo EY espera que la industria retome mayores niveles de deuda cuando los costos asociados bajen producto de mejores perspectivas de la industria y decida retomar la senda de inversiones. “La industria minera convive con el dilema de cuándo invertir; para estar en plena operación en los momentos de boom tuvo que invertir en el período previo al mismo. De este modo, lo esperable sería que considerando el cambio de tendencia en los precios, la industria empezará a invertir nuevamente para estar preparada para un nuevo ciclo de alta demanda”, explican.

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