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Consumo de agua de mar y recirculación como ejes del sector minero

En presentación de estudio “Consumo de Agua y Energía en la Minería del Cobre al año 2016” de la Comisión Chilena del Cobre, el director de Estudios y Políticas Públicas, Jorge Cantallopts promovió mayor participación en la gobernanza de agua.

El 74%del agua consumida en la industria minera del cobre en 2016 fue reutilizada en otros procesos industriales. Así lo aseguró el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Sergio Hernández, en el marco de la presentación del estudio “Consumo de Agua y Energía en la Minería del Cobre al año 2016”, oportunidad en la que también se analizó la tendencia de uso de agua de mar en las operaciones mineras.

“Hoy día aproximadamente el sector consume 15m3/seg de agua. En diez años más, se consumirán 22m3/seg, pero lo importante es que la recirculación va a aumentar tanto en operaciones como en plantas concentradoras, lo que da cuenta de la responsabilidad del manejo del recurso hídrico por parte de las compañías mineras”, declaró.

En relación al agua de mar, el sector recogió un consumo de 2,45 m3/seg, esto es un 15% del agua utilizada en minería, registrando a su vez un aumento del orden de 6% respecto a 2015. De acuerdo a esta cifra, el ejecutivo proyectó que en diez años aumentaría a 10,5m3/seg. “Hace una década este consumo no existía y en diez años más, el agua de mar representará la mitad del consumo”, precisó.

En este sentido, el estudio prevé al menos 12 proyectos con uso directo de agua de mar y/o desalinización,
Por su parte, el director de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco, Jorge Cantallopts puntualizó que el consumo de agua de origen continental en la industria minera del cobre fue de 13,61 m3 /seg, aumentando un 4% respecto al año anterior.

Atendiendo al proceso, el consumo unitario aumentó en hidrometalurgia, mientras que descendió en concentración. Este dato resulta relevante para el ejecutivo, quien apuntó que observa mayor conciencia en el uso del recurso y mayor esfuerzo por mejorar las tecnologías aplicadas a procesos. “De todas formas hay espacio para el desarrollo de soluciones tecnológicas, teniendo en cuenta que la concentración es el futuro de la minería”, acotó.

A nivel regional, resaltó la disminución de consumo de agua en la Región de Antofagasta, la que tiene mayor participación en el consumo de agua desalada y una tendencia en aumento en regiones con mejor impacto minero.

En tanto, el mayor porcentaje de recirculación de agua en la faena, según el estudio se aloja en la Región de Coquimbo.

Puede ver el estudio completo aquí.

Mirada país

Cantallopts hizo referencia a que a pesar de que el 3% del consumo hídrico de la industria corresponda a aguas continentales es importante mejorar la gestión y trabajar en una mirada país respecto al manejo eficiente del recurso. “Nuestra propuesta es que el Estado tenga un rol activo en la coordinación”, manifestó.

A lo anterior agregó que el uso de agua de mar está relacionado al uso de energía y que Cochilco proyecta un alza en ambos consumos. “Esto no es menor desde el ámbito de la competitividad y debemos asumir el costo. Lo importante es cómo transformamos ese costo desde el punto de vista de la trazabilidad del cobre y cómo mejoramos nuestra relación con la comunidad”, aseveró.

Mayor regulación

Desde el punto de vista de la regulación, recordó que hoy día no existe una normativa específica acerca del uso de agua de mar en Chile, ante lo que recalcó que es un tema que tiene que ponerse sobre la mesa para otorgar la sustentabilidad que merece.
De acuerdo a Cantallopts, tendría que haber mayor participación en la gobernanza de agua de mar con una institucionalidad que coordine a los actores.

En esa línea, presentó el modelo de operación de la oferta de la energía eléctrica comparado con el modelo de agua de mar. “Se ha discutido hace tiempo si tiene que haber plantas desaladoras públicas o privadas, pero deberíamos llegar a un acuerdo atendiendo al costo que significa la inversión y el uso de agua mar para transformarlo en un activo”, sentenció.

Los desafíos

En la oportunidad, la ministra de Minería, Aurora Williams, valoró los esfuerzos que está haciendo el sector minero por disminuir el consumo de aguas continentales en sus procesos industriales a favor de un consumo de agua de mar.

“Los minerales con menor nivel de leyes requieren mayor cantidad de agua para el procesamiento y esto es una tendencia que va en aumento, por eso es necesario buscar más opciones que optimicen el uso del recurso o nuevas fuentes de abastecimiento de manera que el consumo de agua continental disminuya”, señaló.

A lo anterior, añadió que la industria presenta desafíos respecto al uso del el agua y debe afrontarlo bajo un mismo prisma. Por un lado, asegurar los recursos para satisfacer producción, pero al mismo tiempo debe reducir el consumo de agua fresca y trabajar comprendiendo los vínculos que significa el agua, la energía y emisiones bajo una mirada integral.

Energía

En la presentación, Hernández mostró que la minería representa el 17% del consumo total de energía del país, de acuerdo al Balance Nacional de Energía del año 2015, de la Comisión Nacional de Energía.

En relación a lo anterior, recalcó que en los últimos años se ha producido un interés en invertir en generación de energía proveniente de fuentes no convencionales, lo que ha favorecido a que la industria minera reduzca sus consumos energéticos y con ello los costos productivos.

No obstante, actualmente se consume más energía por cada tonelada de cobre fino producido. “Esto no es por ineficiencia, sino producto el envejecimiento de las minas, menos contenido de cobre en la roca”, acotó.

Cantallopts, en tanto, señaló que para una producción de 5,6 millones de toneladas de cobre fino contenido que se obtuvo en 2016, la industria minera del cobre demandó 168.572 TJ, lo que representa un alza de 1,4% en relación a 2015.

La mayor parte del consumo energético corresponde a energía eléctrica 53%, representando un aumento de un 1,8% respecto al 2015. La demanda del 47% restante corresponde al uso de combustibles, lo que supone un aumento de un 0,8% en comparación con el año anterior. El ejecutivo destacó que esos combustibles son cada vez más limpios.

Según proceso, en mina aumentó 0,3%, en concentración se alzó un 7,6%, en fundición y refinería registró un aumento de 8,4%. Mientras que en hidrometalurgia disminuyó un 6% y también lo hizo en servicios, donde se incluye el uso de energía para desalación e impulsión.

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