(Gestión/Bloomberg) ¿Recuerda cuando los mercados de materias primas eran divertidos?

Poco antes de la Navidad de 2008, los futuros del crudo WTI se dispararon casi 18% en un día. En noviembre del año pasado, el contrato subió 9.3% gracias a que la OPEP anunció recortes a la producción. En junio de 2014, la soya cayó 19% en una sesión; tres meses más tarde, los precios del azúcar saltaron 14%.

Al menos por ahora, esa época quedó atrás. Este mes, la volatilidad a 90 días del Bloomberg Commodity Index tocó su nivel más bajo desde noviembre de 2014, impulsada por declives en la energía, las cosechas y los metales preciosos. La volatilidad del oro al contado anda a niveles casi insólitos en lo que va de este siglo.

Esto podría explicarse por varias razones. El mero volumen de información disponible sobre la oferta y la demanda —y la variedad de instrumentos disponibles para los que quieran hacer algo con eso— implica que hoy en día haya menos sorpresas.

Antes de fundar el gigante de las operaciones hoy conocido como Glencore, uno de los mayores éxitos de Marc Rich se dio por descubrir cómo funcionaba el mercado del mercurio en una época donde muy poca gente lo sabía o le importaba.

Hoy, un operador diario puede revisar el pronóstico meteorológico en Mato Grosso y usarlo para invertir o desinvertir en un fondo de soja que cotiza en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) desde la comodidad de su celular… y otros inversores pueden estudiar esos flujos de fondos para vaticinar el rumbo del mercado.

“Todo es transparente, todos saben todo y tienen acceso a la información”, se lamentó este mes ante un papel en Singapur Daniel Jaeggi, presidente del operador de petróleo Mercuria Energy Group.

Puede que también estén aportando lo suyo factores fundamentales. La instancia de volatilidad más dramática de este siglo se dio en el ascenso de los precios antes de la crisis financiera de 2008, cuando la demanda voraz de materias primas de China chocó contra mercados con oferta insuficiente, lo cual disparó los precios.

En 2015 fue al revés: cayó el consumo chino justo mientras los productores estaban llevando mucha oferta para pagar deudas que habían contraído para incrementar la producción.

En este momento, estamos más cerca de una economía constantemente moderada. Como escribió la semana pasada Liam Denning, de Gadfly, hay una oferta abundante en los mercados agrícola y de energía, y el desarrollo del shale estadounidense en particular implica que el mercado puede reaccionar rápidamente a shocks en la oferta, lo cual estabiliza los precios.

Es una excelente noticia para los consumidores de materias primas, a quienes por lo general no les gusta que varíen mucho los costos de los materiales. Pero es un aprieto terrible para los operadores, que dependen de las diferencias entre los precios altos y bajos para ganar dinero.

Esto ayuda a explica por qué operadores de petróleo como Vitol y Trafigura Beheer buscan invertir en operaciones de exploración y producción y de refinación y comercialización, donde se puede ganar dinero incluso en mercados inmóviles como el actual.

La volatilidad ronda su mínimo histórico, dijo Christopher Bake, miembro del comité ejecutivo de Vitol, este mes en un evento en Londres.

Esto también explica por qué contactaron a Bunge Ltd., el operador de granos, para adquirirlo la semana pasada, y por qué el postor era Glencore, un operador que ya avanzó mucho rumbo a transformarse en un productor integrado de materias primas.

Son épocas desagradables para los operadores, pero hay un lado positivo. Los mercados de materias primas ya quedaron inmóviles muchas veces… pero siempre terminaron apareciendo borrascas furiosas.