(El Mercurio) Ante el impacto económico que representará para el país la paralización de Escondida, la mina de cobre más grande del mundo, varios parlamentarios de la Comisión de Minería y Energía de la Cámara coinciden en que urge evitar que la huelga del Sindicato N° 1 de Trabajadores se extienda demasiado.

«Espero que esto se solucione prontamente, porque afecta a muchas familias del norte de Chile. Esperamos que se llegue a un acuerdo satisfactorio lo antes posible», sostuvo Felipe Ward, diputado de la UDI.

Asimismo, Miguel Ángel Alvarado, del PPD, indicó que tomando en cuenta el impacto que tendría la huelga en el Imacec de febrero, «esperamos que prevalezca el diálogo y esto se resuelva».

A los parlamentarios les preocupan las proyecciones de los expertos, que apuntan a que Escondida representa un cuarto de la producción chilena de cobre, por lo que las mermas de producción afectarían hasta en un punto porcentual el Imacec del próximo mes y hasta un 0,17% del PIB de este año.

Sin embargo, en lo que no concuerdan es en torno al rol que ha tenido y debería tener el Gobierno para tratar de destrabar la dura negociación colectiva entre la empresa angloaustraliana a cargo de la mina, BHP Billiton, y el Sindicato N°1, que agrupa a 2.500 trabajadores.

«Espero que todos los conflictos logren una solución que deje satisfechas a ambas partes y que el Estado ejerza el rol que sea útil para esto», señaló Issa Kort, de la UDI.

Gabriel Silber (DC) criticó que el Gobierno adopte una actitud «contemplativa» a pesar de que la huelga tendría implicaciones en la economía a nivel nacional. «Conociendo la dimensión y la importancia que tiene esta minera en la economía, los ministerios de Minería y del Trabajo no pueden tener una actitud tan contemplativa. Instalar una mesa de conversación o de diálogo entre los trabajadores y la empresa es una exigencia necesaria a nuestras autoridades», dijo.

Para Juan Luis Castro, del PS, en cambio, la búsqueda de una solución es responsabilidad de la empresa, que controla el 57,5% de la mina.

Castro señala que BHP Billiton debería tomar las decisiones necesarias para evitar que el problema se profundice y se extienda. «No se trata de llegar y llamar al Estado para que intervenga en este problema, cuando se trata de una empresa privada que tiene un conflicto con sus propios trabajadores. Los dueños de la mina son los primeros encargados en intervenir para que esta huelga legal no se profundice o se den hechos de violencia y terrorismo», aseveró.

Impacto en otras negociaciones

Castro se refiere a los actos violentos durante la huelga que la compañía denunció el fin de semana. «Cualquier acto violento tiende a restar legitimidad a la petición que puedan hacer las partes, por eso espero que se solucione de forma pronta y pacífica», acotó Ward.

Este año también está prevista la negociación del contrato colectivo de los trabajadores de otra de las minas más productivas del país, Collahuasi. De ahí que en el sector minero preocupa que el escenario de Escondida se pudiera replicar. «Lo que pase en Escodida va a tener un efecto espejo sobre otras negociaciones del sector minero, por eso es muy importante el tono y el clima que se genere entre trabajadores y empresa para conversar», comentó Silber.

Para el diputado Castro, la negociación en Escondida tiene características tan particulares, que no se verían reflejadas en nuevas negociaciones. «Escondida es un caso especial. No debería ser un caso emblemático o extensible a otras negociaciones», señaló.