(El Mercurio) Tras pasar Nochebuena con sus familias a 600 metros bajo tierra, 60 ex trabajadores de la mina Santa Ana de Curanilahue, Región del Biobío, bloquearon el domingo con troncos los dos accesos al chiflón en espera de que el Gobierno dialogue con ellos para que el recinto siga funcionando.

Los mineros llevan 22 días con la mina tomada y advierten que pasarán Año Nuevo allí si no los escuchan. «El domingo los viejos decidieron encerrarse en la mina de manera indefinida y encastillar (cerrar) los accesos hasta que el Gobierno nos dé una solución», expresó Addiel Jara, uno de sus voceros, quien aseguró que el sismo de 7,6 Richter con epicentro cerca de Chiloé se sintió en el yacimiento, pero no causó problemas estructurales en el lugar.

Los mineros piden una reunión con las autoridades para conseguir los $500 millones necesarios para hacer funcionar la mina en calidad de propiedad colectiva de los trabajadores.

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