(La Tercera) Contra el tiempo trabaja el gobierno para cumplir con la promesa de capitalizar a las mayores empresas públicas del país. En los últimos meses, los ministros de Hacienda, Rodrigo Valdés; de Minería, Aurora Williams, y de Energía, Máximo Pacheco, han intensificado las gestiones en el Congreso para explicar y/o acelerar la tramitación de los principales cuerpos legales que podrían posibilitar la inyección de recursos frescos a esas compañías. El problema es que este año el Fisco enfrenta su peor escenario de estrechez en una década, y el que viene no será mejor. El equipo económico ya anunció que en el proyecto de Ley de Presupuestos 2017 el gasto público será mucho más restringido que el actual.

Pero las necesidades no perdonan, y liderando la lista están Codelco y Enap, las dos mayores estatales chilenas. Ambas enfrentan un alto nivel de endeudamiento, que está perjudicando con fuerza sus principales indicadores financieros y, a la larga, la posibilidad de levantar capital vía deuda a intereses rentables.

La más complicada es la minera -la mayor productora de cobre del mundo-, que ha elevado significativamente su deuda hasta superar ya los US$ 14.000 millones. Esto ha encarecido su costo financiero, elevándolo 58,5% en los últimos cinco años (ver infografía). La cuprera obtuvo números rojos en el cuarto trimestre de 2015 y los primeros tres meses de este año, situación que si bien revirtió en el segundo trimestre, en términos acumulados igual es negativo: en el primer semestre registra una pérdida de US$ 97 millones. Una caída que, además, podría continuar los próximos meses, principalmente por la paralización en la división Salvador y un nuevo incidente ambiental en Andina.

Pero con todo, para Codelco hay, al menos, una luz de esperanza. Las múltiples visitas al Congreso de sus máximos representantes -Óscar Landerretche, presidente del directorio, y Nelson Pizarro, presidente ejecutivo- han logrado que el gobierno entregue señales de una eventual aprobación de capitalización.

El miércoles último, en la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja, el ministro Valdés sostuvo que “la intención es acompañar a la empresa con capital, de manera que mientras va avanzando su proceso de inversión, no se sobreendeude”. También que este proceso se dará “en noviembre”, y aunque no lo precisó, en el gobierno acotan que, efectivamente, Codelco recibiría recursos, pero menores a los US$ 800 millones que pidió a Hacienda en junio pasado.

La ministra Williams estuvo en la misma sesión. Ahí, dijo que la Ley de Capitalización -firmada por la Presidenta Michelle Bachelet en 2014 para la entrega de US$ 4.000 millones a la minera- contempla la entrega de hasta US$ 800 millones entre ese año y febrero de 2018. “En junio de 2014 se capitalizaron utilidades por US$ 200 millones. En años siguientes, 2015 y 2018, no hay utilidades para retener o capitalizar”, sostuvo.

Agregó que en diciembre de 2015 se ingresó un aporte de US$ 600 millones y que “el presupuesto de 2016 considera un aporte de US$ 600 millones, sujeto a decisión definitiva del Ministerio de Hacienda”.

Enap también requiere capitalización, que suma US$ 400 millones, pero eso depende de otra variable, más bien política. La inyección de recursos está contenida en el proyecto de ley que establece un gobierno corporativo para la compañía, el que se está tramitando en el Congreso y cuya discusión se lleva en la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja.

Las gestiones del ministro Pacheco, quien por su cargo es director de Enap, también están resultando y la cartera espera tener la aprobación de la iniciativa legal en los primeros meses de 2017. “Si bien los plazos son responsabilidad del Congreso, como Ejecutivo tenemos buenas razones para pensar que debería quedar aprobado durante el primer semestre del 2017”, asegura Pacheco al ser consultado por el tema.

Explica que esperan cumplir con el artículo que estipula que, una vez publicada la nueva norma, el Estado tiene un plazo de 12 meses para ejecutar la entrega de los nuevos recursos. “Se va a hacer exactamente como dice la ley: una vez que se apruebe, esperamos que este aporte de capital se haga en ese plazo de 12 meses, luego de publicarse la norma”, refrenda la autoridad.

La inyección de capital fresco es necesaria para Enap, pues si bien ha estado trabajando fuerte en un plan de reestructuración financiera, su deuda es importante. Al primer semestre de este año asciende a US$ 3.838 millones, un 1,6% menos que el nivel registrado en igual período de 2015 (US$ 3.902 millones).

La reducción de la deuda tiene contentos a los ejecutivos de Enap, encabezados por su gerente general, Marcelo Tokman. “Hoy estamos sanos económicamente y tenemos una buena clasificación de riesgo, pero de todas maneras la capitalización es urgente y, sobre todo, la señal del gobierno. Eso es urgente también”, afirma el director y presidente de la Federación de Trabajadores del Petróleo (Fenatrapech), Jorge Fierro.

Un indicador que muestra el avance del plan financiero es el salto que registró el patrimonio de la estatal, ítem que en los primeros seis meses de este año llegó a US$ 729 millones, lo que se compara positivamente, dicen en la petrolera, con los US$ 83 millones que se registró en 2012.

“Las acciones realizadas en esta gestión han permitido estabilizar a la compañía financieramente y reconstruir su patrimonio”, destacan en la empresa. Y agregan que un ejemplo de ese cambio es la relación deuda financiera/patrimonio, “la que en 2012 era de casi 50 veces, mientras que el primer semestre de este año es de cinco”.

El futuro también se ve promisorio: Fierro anticipa que para 2017 no ven la necesidad de recurrir al mercado. “No se ve necesario emitir deuda el próximo año, porque la deuda financiera está bajando y se está renegociando, lo que está mejorando también su costo financiero”, dice.

De la mano de una histórica emisión de bonos por US$ 700 millones efectuada a inicios de agosto pasado, Enap refinanció anticipadamente varios vencimientos. “Gracias a dicha operación, vencimientos por US$ 185 millones del año 2019, US$ 326 millones del 2020 y US$ 90 millones del 2021, fueron trasladados al año 2026, aliviando significativamente la tarea de refinanciar los vencimientos de dichos años”, detallan en la firma.

Añaden que por esta operación Enap queda con niveles de vencimientos anuales de corto y largo plazo “manejables”, es decir, de menos de US$ 400 millones por año, para los ejercicios 2016, 2017 y 2018. “Luego de esa operación, la variación en el plazo promedio de la deuda de la compañía mejoró de 4,8 años (al cierre de julio de 2016) a aproximadamente 5,7 años para el cierre de agosto de 2016”, subrayan en la estatal.

La realidad de Codelco, sin embargo, es muy distinta. Tiene un alto nivel de costo financiero, indicador que sólo en el primer semestre de este año subió 22,9%, llegando a US$ 279 millones. En el mismo período de 2015, fueron US$ 227 millones. “El incremento se debe, principalmente, al aumento de un 12% en la deuda neta de la compañía, asociada al desarrollo del plan de inversiones, la que subió desde US$ 12.200 millones a US$ 13.600 millones”, precisa Alejandro Rivera, vicepresidente de Administración y Finanzas de Codelco.

La apretada situación financiera también se observa en el free cash flow, es decir, su flujo de caja operativo. En 2015 ese indicador registró una pérdida de US$ 866 millones, mayor a la merma de US$ 299 millones de 2014.

“El free cash flow ha disminuido considerablemente desde su peak en 2007 e incluso se torna negativo desde 2012. En esto influye el aumento del capex (inversión), que en 2015 llegó a US$ 4.261 millones”, añade el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo.

En febrero último, Codelco explicó en su Rating Report -documento que entrega al mercado- que en los primeros nueve meses de 2015 siguieron generando déficit en su flujo de caja operativo, “lo que dio como resultado un balance más débil, ya que los déficits se han financiado con deuda desde el año 2013”.

También, que esperaban que su perfil financiero “permanezca débil” en 2015 y 2016, “principalmente como resultado de la mantención de un entorno de precios débiles”.

Por eso es que el esfuerzo de la minera ha estado en “reducir las necesidades de caja de los próximos años para minimizar la necesidad de incrementar el endeudamiento”, recalca Rivera.

Uno de esos esfuerzos es la profunda revisión de la cartera de inversiones que está realizando Nelson Pizarro. Esta, en una primera línea, considera la ejecución del proyecto Chuqui Subterráneo y el proyecto Traspaso Andina. Le sigue el Nuevo Nivel Mina de Teniente y la explotación de los sulfuros en Radomiro Tomic. Este último no está mostrando una rentabilidad tan alta como el resto de las iniciativas.

Más atrás está el desarrollo de Rajo Inca en Salvador y la expansión de Andina, que elevaría su producción hasta alcanzar 300 mil toneladas de cobre fino al año, la mitad de la meta trazada con Andina 244.

Otro paso que evalúa Codelco es usar el bono de US$ 390 millones, emitido a fines de agosto en el mercado local, para refinanciar pasivos. “Esta nueva deuda tendrá un efecto inmaterial en el indicador de deuda patrimonio”, según Rivera.

Plantea que la relación deuda financiera a patrimonio de la minera no ha variado: al 30 de junio último es de 1,47, similar al registro de diciembre de 2015, de 1,45. El costo promedio ponderado de la deuda en el período subió de 3,6% a 3,9%, “debido principalmente a una extensión del perfil de vencimiento de la deuda, reemplazando deuda de mediano con deuda de largo plazo”, puntualiza el ejecutivo.

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