Después de 20 años de planificación y construcción, Suiza celebra la finalización del Túnel Gotthard, que con 57 kilómetros, es el túnel de ferrocarril más largo del mundo. En el proyecto participó Endress+Hauser, proporcionando la tecnología de medición para el drenaje.

Cabe señalar que 2.300 metros de roca sólida se elevan por encima de la nueva línea en el punto más profundo del túnel. La construcción no sólo debe soportar la presión extrema de la montaña, sino que también debe prevenir la filtración de volúmenes sustanciales de agua de montaña.

Endress+Hauser explicó que para asegurar que todo el túnel se mantenga seco, se instalaron dos desagües en el suelo de cada uno de los tubos de vía única. El sistema de drenaje separa el agua de montaña (limpia) del agua residual (en gran parte limpia), que es evacuada para remover las impurezas durante las operaciones o en caso de un accidente. Cada segundo, cinco litros de agua residual son arrastrados de cada tubería del túnel en todas las direcciones. El agua es recogida en estanques en ambos extremos del túnel y verificada en caso de cualquier contaminación.

Para Stefan Bürki, a cargo del proyecto en Endress+Hauser Suiza, la instalación tiene un significado especial: “Estoy orgulloso de ser parte de este proyecto que ocurre solo una vez en la vida”, aseguró.