(El Mercurio) Ad portas de la presentación el próximo lunes del Informe de Política Monetaria (IPoM), economistas jefes de cuatro instituciones financieras apuestan por un leve ajuste al alza en la proyección de crecimiento del PIB en 2016 a un rango de 1,5% a 2,25% o al menos a la mantención de la previsión de marzo, que fue entre 1,25% y 2,25%.

«La principal razón de la corrección al alza es la sorpresa positiva del primer trimestre, vinculada a una relevante recuperación en las exportaciones de servicios provenientes del turismo y la influencia del gasto fiscal», dice Jorge Selaive, del BBVA. No obstante, piensa que el BC colocará un sesgo bajista a la proyección de 2% a 3% para el 2017 ante una pendiente menos intensa de recuperación en el sector privado, dado el deterioro algo mayor en el mercado laboral que el anticipado por el Banco Central.

En el mismo sentido, el economista jefe del Grupo Security, Dalibor Eterovic, estima que en principio habría una disminución en los riesgos de cola para la economía chilena, lo que unido al mejor crecimiento experimentado en enero-marzo, traería una leve mejora en el rango de crecimiento esperado por el Central.

No obstante, la sorpresa del primer trimestre está asociada a factores transitorios, pero, según Sergio Lehmann, del Bci, hacia adelante se vislumbra una desaceleración de la construcción en el segundo semestre, con un desempleo que llegaría a 8%, afectando el consumo, con lo cual perdería impulso el crecimiento.

Debido a los mayores riesgos de crecimiento, tanto por el deterioro externo como por el deterioro del mercado laboral, el economista jefe del Banco de Chile, Rodrigo Aravena, piensa que es razonable esperar un sesgo neutral en la política monetaria, donde se posterguen las alzas de tasa.

Los cuatro expertos coinciden en vaticinar que, como supuesto de trabajo, el Central utilizará una trayectoria para la tasa de interés de política monetaria (TPM), similar a la que se desprende de los precios de los activos financieros y de las encuestas de expectativas. «Ellas no tienen alzas en los próximos seis meses, tienen un alza de 25 puntos base en doce meses y otros 25 puntos en los 12 meses subsiguientes», dice Eterovic.

Las opiniones también convergen en torno a que el escenario central será que el tipo de cambio real (TCR) está en un nivel consistente con los fundamentos de largo plazo. Banco de Chile no espera cambios en ese aspecto. Security estima el dólar en torno a $700 y Bci con presión al alza, para alcanzar ese nivel en julio y octubre tras las alzas de tasa de la Reserva Federal, para situarse en $680 a fines de año. En cambio, BBVA considera que mantener la moneda débil es una labor en la que el Central tiene hoy un rol protagónico. «Estar con un TCR entre 5% y 10% por sobre el promedio histórico, probablemente es lo más adecuado, con mayor razón si las confianzas están bajas», dice Selaive.

«Sería muy útil que el Central se refiriera explícitamente a los posibles cambios en el PIB potencial y destacara con mayor fuerza el reciente deterioro del mercado laboral» dice Aravena. «La inversión privada no minera está estancada y sería importante que el Central ahondara con evidencia empírica en el efecto del alza de impuestos en esta situación», plantea Lehmann.

Tasa de interés

Los economistas ven alejarse la opción de un alza de tasa. BBVA y Grupo Security esperan un sesgo más neutral en la política monetaria.