Aunque con matices, existe una creciente conciencia, tanto a nivel de la industria extractiva como en el propio rubro de las fundiciones de cobre, en torno a que es necesario analizar el rol que cumplen estas instalaciones, para muchos de carácter estratégico. Aún más, se aboga que es preciso definir una Política País al respecto. Ello, por el tipo de producción a la que tiende Chile –dado el agotamiento de los óxidos-, por las exigencias que están colocando los mercados al contenido de arsénico en el concentrado de cobre y, principalmente, por el riesgo que podría significar la omnipresencia de China en el negocio de la pirometalurgia.

Expertos como el gerente de Optimización de Fundición y Refinería de Codelco, Germán Richter, hacen hincapié en la importancia de la diversificación y de mantener una adecuada participación en los mercados de concentrado y de cobre metálico.

Según el directivo, las fundiciones son estratégicas para Chile y Codelco, porque de no contar con esa capacidad, “existiría un mayor riesgo o exposición al mercado, al depender de una capacidad controlada por terceros. Las fundiciones y refinerías brindan flexibilidad, al permitir tratar en el país parte de los concentrados, particularmente aquellos que no consiguen buenos términos comerciales”, argumenta.

Opinión similar defiende el vicepresidente ejecutivo de Enami, Jaime Pérez de Arce, enfatizando a MINERÍA CHILENA que “a nuestro país le hace falta mirar este tema desde las fundiciones y desde el desarrollo de este negocio. Aquí ha faltado una política de Estado”.

Sin embargo, también hay consenso en que el escenario de las fundiciones en Chile es complejo, debido principalmente a una desinversión que se ha registrado en los últimos años, ocasionando una pérdida de competitividad frente a sus similares de China y otros países de la OCDE.

Al respecto, el subsecretario de Minería, Ignacio Moreno, estima que para ponerse al día, al menos en lo que exige la nueva normativa que entrará en vigor en el país -que establece un 95% de captación de emisiones-, se deberá invertir entre US$2.000 y US$2.500 millones, de los cuales la mayor parte corresponde a empresas pertenecientes al Estado.  Para llegar al 98% de captación, en tanto, Sonami ha estimado una inversión de US$5.000 millones.

Desde Cochilco consideran que el incremento futuro de la producción de concentrados de cobre en Chile pone una señal de alarma sobre la necesidad incluso de contar con más fundiciones. Ello, porque según las cifras que maneja la entidad, de aquí a 2025 se producirán cerca de 6,6 millones de toneladas de concentrados -hoy se generan 3,9 millones- y de ese total, el 53% lo producirán los nuevos proyectos en carpeta. Pero ni los inversionistas privados ni públicos prevén invertir en estas instalaciones.

La Comisión estaría trabajando en un estudio que indicaría desde los lugares más adecuados para instalar las fundiciones, hasta el monto de inversión y la disponibilidad de concentrados que hoy no está comprometida en contratos a futuro.

Vea la tabla Radiografía de las fundiciones en Chile

[Sigue leyendo el reportaje publicado por Revista MINERÍA CHILENA]