(Economía y Negocios) Los trabajadores del sindicato número 1 de la minera Doña Inés de Collahuasi paralizaron ayer sus faenas por 24 horas.

Mejoras de transporte, horario de comida e instalaciones para sus afiliados, además de condiciones similares a las conseguidas por los supervisores en una reciente negociación colectiva, es lo que piden los trabajadores de la empresa, ubicada en la Región de Tarapacá y controlada por AngloAmerican (44%), Glencore (44%) y Japan Collahuasi Resource (12%).

En la empresa señalaron que por desarrollarse este acto fuera de una negociación colectiva, «es ilegal, y, por lo mismo, solo ha tenido una adhesión parcial entre los trabajadores». Explicaron que todas las plantas de procesamiento de mineral, incluyendo las infraestructuras periféricas y el puerto, operan con normalidad. «Hay una detención parcial de las operaciones de la mina», dijeron en Collahuasi. Añadieron, eso sí, que están evaluando el impacto que tendrá la movilización en la operación.

La compañía aseguró que «las demandas operacionales que se han levantado se encuentran resueltas, como consta tras las fiscalizaciones que ha realizado la autoridad laboral, de salud y de seguridad». Lamentó que los dirigentes del sindicato conduzcan a los asociados a una paralización que expone su estabilidad laboral y el cumplimiento de metas que son la base de sus remuneraciones variables.

Collahuasi se dedica a la extracción y producción de concentrado y cátodos de cobre y concentrado de molibdeno. Su operación se basa en la explotación a rajo abierto de los yacimientos Rosario y Ujina, y en menor medida en Huinquintipa. En 2010, la firma protagonizó una de las huelgas más largas que ha tenido la minería en el país.

Actualmente, Collahuasi, al igual que otras mineras del país, están implementando planes para mejorar la productividad y eficientar los procesos para así reducir sus costos de producción. Esto, frente a un escenario de precio del cobre más bajo.