(Diario Financiero) Las últimas cifras económicas, con una actividad que creció 2,7% en enero, una inversión que cortó una racha de cinco trimestres de caídas a fines de 2014, a lo que se agrega una expansión del Producto levemente sobre lo esperado en el mismo período (1,9%), no tienen muy optimista a Jorge Quiroz.

El socio principal de Quiroz & Asociados ve pocos factores alcistas para la actividad en el corto plazo, argumentando que las expectativas a nivel empresarial no han mejorado en el último tiempo. «No veo tan claros esos brotes verdes que afirma el gobierno», dice.

– ¿En qué se basa esa visión?

– El componente más importante de la demanda agregada es el consumo, el cual subió 2,5% el año pasado, pero en el último trimestre creció solo 1,8%. Si veo las últimas cifras disponibles de ventas del comercio, de automóviles nuevos y viviendas nuevas en el Gran Santiago, con suerte el consumo se expandirá 1% este año.

En cuanto a la inversión, la última cifra disponible es una alza de 0,5%, pero de alguna manera toda esta situación que está afectando a varias grandes empresas -y sus repercusiones políticas- van a tener un impacto. Por lo tanto, mi escenario de inversión es un crecimiento muy cercano al 0% este año. Supongamos en tanto que este año el gasto público se expande un 7%.

En la suma de todos esos factores, con suerte creceremos entre un 2% y 2,5% este año. En ese sentido, es bastante prematuro hablar de brotes verdes.

– Hacienda ya ha ejercido su rol con el gasto público. ¿Qué rol le cabe al Banco Central en este escenario?

– Esta situación le pone un dilema muy especial al Banco Central. Venimos con una inflación del 4,4% el 2014. Hoy, con un tipo de cambio tan alto -y que seguramente se va a mantener arriba de $ 600 -, veo la inflación para este año superior al 4%. Esto conforma un escenario donde podríamos estar corriendo un riesgo de desanclaje de expectativas.

– ¿El escenario de tasas en EEUU agregaría mayor presión?

– Hacia fin de año en algún minuto, todos los analistas esperan ese evento. Creo que el Banco Central está reaccionando a las variables del mercado, yendo detrás de la curva y de los hechos antes que anticipándose a ellos. Y hace mucho tiempo que no pasaba eso. Creo que va tener que enfrentar la decisión bastante dura de subir las tasas en un contexto de actividad económica bastante mediocre.
– ¿Cuándo el Central tomaría esa decisión?

– Si la posterga para el próximo año, sería un error porque arriesga un desanclaje de expectativas, y volver a anclarlas es tremendamente costoso en términos de Producto.

Si yo fuera el Central, daría una señal inmediata ahora, y no sería tan sensible al tema de la actividad económica, porque ésta no tiene mucho que ver con las tasas sino con todo lo que está pasando en Chile, como el efecto del tipo cambio.

Yo tengo una visión crítica de cómo se está moviendo el Central, yendo detrás de la curva más que adelantándose a los acontecimientos y, tal vez, ya es hora que pase a tomar más la iniciativa.

– ¿De qué manera?

– Yo esperaría una señal de subida de tasa. Lo que ha hecho el Central en sus últimos discursos ha sido conservar la expectativa de que se va a mantener la tasa, yo esperaría que hubiese un vuelco. Pero no creo que lo vaya a hacer, porque el Central está haciendo una lectura equivocada de la situación, la cual amerita una reacción más bien adelantándose a los hechos, que esperarlos pasivamente.
– ¿Cómo ha visto la comunicación del banco al mercado?

– Esta administración del banco ha tendido a ser data dependiente, reaccionando a los datos, más que liderando y anclando las expectativas en un cierto nivel. Creo que el Central está inmovilizado y esta suerte de contradicción en el discurso que han apuntado algunos observadores tiene que ver con este dilema.

El dilema esencial es que viene una actividad económica muy disminuida. Entonces, eso lo llama a ser cauto en una subida de tasas. Por otro lado, el nivel de inflación que el tipo de cambio incuba debiese hacer reaccionar para subir las tasas. Creo que el Central no se decide ni por lo uno ni por otro y eso te conduce a un desanclaje de la expectativa.

Yo creo que tener un segundo año con la inflación arriba del 4% es ir al camino del desanclaje y no es una buena senda.

– ¿Se ha enfocado mucho en el crecimiento?
– Aparece como muy sensible a la actividad económica.

PIB potencial

– Se comenta en el mercado que la actual inflación da cuenta que las brechas de capacidad no son tan amplias como se pensaba.

– Por el camino que llevamos transitado en materia tributaria y un montón de sobrerregulaciones, a mi juicio es muy fácil que el PIB potencial esté hoy sesgado al alza. Hay una serie de regulaciones que son, en la práctica, restrictivas de la actividad económica.

– Algunos lo ven más cerca del 3,5% que del 4%.

– Es muy probable que esté bajo el 4%. No veo fuente de crecimiento de productividad, tampoco veo que estemos progresando en materias de orden económico social.

– ¿Se ve factible sostener tasas de 3% en el corto plazo?
– Honestamente, no veo bien por dónde vamos a tener tasas parecidas al 3% en el futuro predecible. A esto le agrego la subida de tasa por parte de Estados Unidos, que va a fortalecer esta tendencia del dólar, por eso preferiría que el banco actuase con antelación en vez de reacción.

Ahora, todo este cuadro que es un poco sombrío tiene una parte positiva de mi lectura, por lo menos yo soy de los que me inscribo en la percepción de que vamos a tener una recuperación relevante en el precio del cobre a fines del 2016. Cuando eso ocurra vamos a volver a tener una mejor actividad económica.
Capaz que eso ocurra antes, pero la gente que está más metida en ese tipo de proyecciones está convencida de que vamos a converger en un precio más alto sobre los US$ 3.

«La mejor reforma laboral es un crecimiento económico de 5%»

– ¿Cuál es el análisis que ha hecho de la reforma laboral?
– Quiero destacar que esta reforma viene justo en un momento en que el mercado laboral está lo suficientemente apretado para que, por sí solo, los salarios crezcan. A eso le vamos a poner regulaciones adicionales que no siempre son las más idóneas.

A diferencia de la reforma tributaria, que si resulta mal se pueda dar marcha atrás a algunos puntos, al otorgar más derechos a los sindicatos es muy difícil dar vuelta atrás eso.
Yo creo que el tema laboral es especialmente delicado.

– ¿Qué impacto podría generar la reforma en las expectativas?
– Definitivamente, creo que puede generar un impacto mayor que lo que produjo la reforma tributaria.
Lo veo todos los días cuando la gente toma decisiones de inversión.
El tema laboral se ha ido poniendo cada vez más complejo.

Y lo curioso es que estamos en un escenario donde -dada nuestra muy baja tasa de expansión demográfica y la todavía baja participación de la mujer en el mercado del trabajo- hay un mercado laboral relativamente estrecho.

No habría que hacer muchos cambios o reformas para que el propio crecimiento económico generara un bienestar laboral mayor.

La mejor reforma laboral es un crecimiento económico de 5% o sobre 5%.

– El diagnóstico del gobierno es que hay una disparidad en la relación empleador-trabajador. ¿Lo comparte?

– Ese diagnóstico es erróneo. Yo creo que cada vez hay menos conflictividad en las empresas. Yo creo que años atrás, con un desempleo más alto, podría haber sido así.

Yo sigo convencido que hoy, más que nunca, la mejor arma para reequilibrar las relaciones laborales es el crecimiento económico.

También hecho de menos hablar de productividad y acceso de jóvenes y mujeres al mercado.

«Casos podrían estar afectando la inversión»

– ¿Cuánto impactan escándalo como Caval, Penta y SQM, en la economía?

– Efectivamente, los últimos escándalos podrían estar afectando la inversión. Esto no implica, de ninguna manera, que no haya que investigar y sacar a la luz todo.

Hay empresas chilenas que tienen ADR afuera, por lo que estos temas pueden generar un cierto efecto de cautela. Tampoco es una fuga de capitales, pero basta con la cautela y dos meses de «esperar y ver» para que haya un efecto sobre la actividad.

– ¿El efecto será muy fuerte?

– Es prematuro saberlo, pero dependiendo del nivel al que esto llegue -nadie sabe hasta qué nivel podría llegar-, efectivamente esto puede revestir cierta seriedad.

– ¿Podría esto impactar de manera considerable la reputación de Chile en el exterior?

– En términos reputacionales, estamos más lejos. He hablado con gente en el exterior que invierte en Chile y ellos consideran aún que somos un país con ciertas cosas básicas que en otros no se cumplen: el Estado de Derecho, la seguridad de las personas, el derecho a la propiedad, etc.

Además, no creo que las inversiones, por ejemplo en minería, se vayan a afectar mucho. Pero sí a nivel local podría haber efecto. Los chilenos nos conocemos más entre nosotros y ahí habría algún elemento de cierta cautela.

– Casos como Penta, SQM y Cascadas, ¿qué revelan en términos de la ética empresarial?
– En Chile, los reguladores hacen con mucho bombo las acusaciones y, a veces, no tienen razón, pero generan la sensación de que estuviéramos en medio de una corruptela generalizada. Esa sensación es casi peor que los hechos en sí mismo.