(Diario Financiero) La economía continúa inmersa en un ciclo de desaceleración profundo, algo que se ratificó luego del Imacec de 1,3% de noviembre.

Si bien la cifra fue levemente menor al registro de octubre, en el mercado aún se debate si efectivamente la actividad alcanzó su punto más bajo y si se habría alcanzado el punto de inflexión que ha planteado el ministro de Hacienda, Alberto Arenas.

Para Jorge Selaive, economista jefe del banco BBVA, la inflexión ya se ha alcanzado, dado que la economía habría dejado atrás la fuerte desaceleración que marcó el año 2014, aunque el escenario no se ve exageradamente auspicioso hacia adelante.

El economista postula que el desempeño de la economía será plano en el próximo año, con una recuperación que será lenta y con tasas de crecimiento más cercanas al potencial que «recién» se verán en 2016.

Por lo mismo, anticipa un crecimiento en torno a 3% para este año, impulsado por un fuerte estímulo fiscal, a lo que se agregan mayores recortes de la Tasa de Política Monetaria que llevarán al interés rector inclusive al 2% durante el primer semestre. La inversión, en tanto, crecería «apenas» entre 1% y 2%, dice.

-La economía creció 1,3% en noviembre. ¿Podemos hablar de un estancamiento de la actividad?

-La discusión del punto de inflexión tiene muy poco sentido, porque lo que pasó es que la economía venía creciendo a un ritmo bastante superior y se ha estabilizado en tasas bastante bajas, en torno a 1,5%. Eso ya es una inflexión, probablemente la referencia al término inflexión se relacionaba a que tendríamos una recuperación rápida y ese no es el escenario que estamos viendo.

La recuperación será más bien lenta, vamos a ir poco a poco creciendo a tasas mayores a las actuales. Probablemente el Imacec de diciembre será algo mayor que el de noviembre en torno a 2%, pero marginalmente sobre la mitad del crecimiento potencial, y muy explicado por minería. La buena noticia se estaría dando en servicios personales, y en exportaciones industriales y agrícolas. Lo que falta es ver recuperación de inversión transable no minera, que creo debería ser el foco privado y público de los próximos años luego de asentada la percepción de un tipo de cambio más alto.

Por lo tanto, estamos con un patrón de recuperación muy lento.

La recuperación será más parecida a una L que a una V, particularmente si aspectos relativos a expectativas de empresarios no tienen recuperaciones significativas en los próximos meses.

-¿Esto significa que entraremos en períodos prolongados donde la economía crecerá 2%-3%?

-Ese es el escenario que tenemos en mente. No es descartable que el próximo registro de actividad sea mejor que el actual, pero definitivamente es uno que no deja contento a nadie. Con un PIB de 2% la economía no es capaz de crear empleos asalariados a un ritmo similar al del crecimiento de la fuerza de trabajo. Necesitamos un crecimiento más cercano a 4% para asegurarnos eso.

-¿Es factible que recién en 2016 y 2017 retomemos crecimientos más cercanos al PIB potencial?

-En el escenario actual, vemos un PIB potencial más cercano a 4% que al 5%. Incluso, hay espacio para argumentar que podría estar por debajo del 4%. Probablemente recuperemos esa tasa hacia principios de 2016, pero todo eso es condicional a la recuperación de las confianzas.

El dilema de las confianzas

-¿Se ve una recuperación relevante de las expectativas?

-Estamos separando las confianzas en dos dimensiones: la de consumidores y la de empresarios.

La primera está mucho más asociada a la preocupación respecto al dinamismo del mercado laboral y la inflación. En lo primero hemos tenido sorpresas positivas en lo reciente, a pesar de que la composición del empleo no es la deseada. Esto mantendrá acotada la tasa de desempleo y debiera ayudar a impulsar suavemente la confianza de los consumidores. La inflación también será un factor de recuperación de las confianzas de consumidores.

Ahora, por el lado de las confianzas empresariales, hay bastante más incertidumbre porque han estado muy ligados a los anuncios de reformas y la baja actividad. Por lo tanto, en la medida que los anuncios reformistas continúen, y el acercamiento de posiciones a través de aspectos concretos y no solo gestos e intenciones no se observen, probablemente la confianza empresarial continuará sin apoyar una recuperación cíclica más robusta.

-¿Cómo ha visto el rol del gobierno en repuntar las expectativas?

-El gobierno claramente llegó tarde a la contención de expectativas tanto de consumidores como de empresarios, particularmente de las de empresarios. Hoy lo que se ve es un ajetreo en algunas dimensiones algo desarticulado por recuperar las expectativas y las confianzas del empresariado.

Personalmente creo que el gobierno llegó tarde a la contención de las expectativas y subestimó el impacto que el ambiente reformista podría tener sobre las expectativas empresariales. Obviamente, hoy está reaccionando cuando la situación está bastante más compleja y, en algunas dimensiones, los lazos se han roto.

Cambio de gabinete

-Se dice que un cambio de gabinete podría apuntalar las expectativas.

-Un ajuste en el equipo económico sin un acercamiento hacia las posturas del sector privado no tendrá implicancias relevantes en las expectativas, y quizá no involucre una recuperación significativa y rápida de las expectativas empresariales. Quizá las implicancias sean positivas pero a muy corto plazo.

-¿Qué podría hacer el gobierno para recuperar ese tiempo perdido?

-Sería esperable en la reforma laboral, por ejemplo, que haya una participación activa no sólo de la CUT, sino que ojalá también del sector privado en la misma dimensión, intensidad y relevancia. Que se escuchen los argumentos del sector privado, así como se han escuchado los de la CUT. Es parte de este diagnóstico que debiera apuntar a que las políticas públicas del gobierno ayuden a repuntar las expectativas.

-Los empresarios dicen que hubo mucho diálogo, pero que sus propuestas no se incluyeron.

-Eso lo único que hace es impedir recuperaciones rápidas en la confianza del empresariado. Aquí es donde mi referencia a no solo gestos, sino acercamientos concretos entre Gobierno y empresariado.

-¿En qué niveles podríamos ver el desempleo este año?

-Hoy hay una legítima recuperación en el dinamismo del empleo muy vinculada a factores estacionales, a empleo vinculado al sector público y un incremento en cuenta propia. En algunas dimensiones hay preguntas aún sin respuestas claras respecto a la lentitud en la reacción de destrucción de empleo asalariado, pero que a última línea tienen una respuesta común: es cosa de tiempo.

Nuestro escenario es que probablemente a mediados de este año el desempleo se ubique en niveles superiores a los actuales. No estaremos muy favorecidos por los factores estacionales, el dinamismo del empleo por cuenta propia comenzará a desacelerarse y, finalmente, no podemos pensar que el Fisco permanentemente creará más empleos. En los meses invernales, el desempleo se ubicará entre 7,5% y 8%.

«Reforma laboral necesita varios perfeccionamientos»

-¿Cuál es su análisis de la reforma laboral?

-En primera instancia, se puede concluir que la reforma laboral necesita varios perfeccionamientos, de forma y de fondo.

Valoramos que no se dio la política del péndulo: se respetó no irse de un extremo al otro. Se nota que si bien puede ser un proceso traumático a nivel empresarial aplicarla en forma íntegra, como está hoy redactada probablemente es menos traumática de lo que esperábamos.

Se agradece la no inclusión del IPC en el piso mínimo y otros beneficios. Se añora la nula referencia a la flexibilidad laboral o la incorporación de jóvenes y mujeres a la fuerza de trabajo. ¿Por qué la CUT no abogará por más jóvenes en la fuerza de trabajo? Probablemente por la misma razón que empujan el salario mínimo. Cuando los dirigentes quieren hacer carrera política más que una efectiva contribución a una sociedad menos desigual, es el gobierno el que debe colocar el juicio técnico que contenga, modere y dirija.

-Ya han surgido críticas respecto a algunos titulares, como la adaptabilidad laboral y los servicios mínimos.

-Esos son los perfeccionamientos de los que hablo, perfeccionamientos de fondo y de forma que serán parte de la discusión. Debemos recordar que sin empresas, no hay sindicatos, cosa que parece olvidársele a muchos dirigentes de mucha voz pero poco contenido. Y para que no se dé, el gobierno debe mantener los oídos hacia las sugerencias y recomendaciones del sector privado.

-O sea, no cometer los errores de la tramitación de la reforma tributaria.

-Si existe un criterio de políticas públicas de largo plazo, esta reforma sindical va a tener espacio para escuchar las posiciones del sector privado.

-¿Cuál sería el impacto en los costos laborales?

-Es muy temprano aún para sacar conclusiones cuantitativas sobre el impacto que esta reforma pudiera tener sobre el costo laboral. Pero ciertamente habrá un impacto que no es neutral.