(Pulso) Once proyectos de ley, 18 reglamentos, una política energética. Todo eso deberá elaborar el ministerio de Energía durante su mandato, un plazo bastante acotado y que, además, contará con los vaivenes típicos de épocas electorales. Por ello Máximo Pacheco Matte, el hombre a quien la Presidenta Bachelet encomendó la tarea de evitar la crisis eléctrica que incuba el país desde que se iniciaron los cortes de gas argentino hace ocho años, no se desate.

Por ello la misión es acelerar. Ya está en marcha el trabajo de varias comisiones asesoras que elaborarán los proyectos de ley de Transmisión Eléctrica, Regulación del negocio de la distribución de gas natural y de licitaciones de suministro. A eso se agrega la ley de eficiencia energética. Todo, en el marco de un nuevo estilo implementado por Pacheco, que busca escuchar a todos los actores y, sobre todo, que se escuchen entre ellos.

¿A qué obedece la decisión de adelantar algunos proyectos de ley?

Obedece a que obviamente nosotros tenemos que tener todo esto coordinado con el Parlamento y si el Parlamento está en condiciones de tramitar los proyectos de ley con mayor celeridad, nosotros obviamente estamos dispuestos a reconsiderar los plazos, porque tenemos que seguir un proceso de preparación de estos proyectos de ley. Estamos en un proceso que va a considerar escuchar las distintas opiniones, organizar seminarios, talleres, elaborar documentos de trabajo, hacer todo un trabajo pre legislativo de manera de poder llegar con proyectos que en el Parlamento ya puedan ser discutidos de una manera que demuestre que la discusión previa ya está hecha. Si hay condiciones para que el Parlamento reciba estos proyectos antes, como se expresó en la comisión de Minería y Energía del Senado, nosotros tenemos que acceder a eso porque es bueno para la ejecución de la agenda.

¿Percibe un buen ambiente respecto de la recepción de la agenda?

Yo destaqué dos cosas en el Congreso. Primero, que una de las primeras lecciones que hemos sacado del ejercicio de preparación de la agenda es que aquí existe un enorme espacio de tranversalidad. Acá hay un espacio grande de convergencia y eso es muy bueno. Es una buena noticia para el país. Y segundo, que aquí hay un acuerdo en ponerse metas ambiciosas y eso es bueno también porque el país está muy atrasado y existe la necesidad de enfrentar estos temas y es bueno que queramos enfrentarlos con ambición.

Hay un consenso en el diagnóstico. ¿Lo percibe también respecto de las tareas?

Yo creo que el diagnóstico ya está hecho hace muchos años. Lo que la agenda permite cerrar es la discusión de cuáles son los ejes, cuáles son las prioridades, las principales iniciativas y acciones que hay que tomar. Yo creo que la agenda ha sido muy bien recibida porque de alguna manera interpreta a los distintos actores en el sentido de decir que estas son las prioridades y estas son las principales tareas y acciones que debemos tomar para salir del problema que tenemos en Chile en el sector energético.

¿Eso también cuenta para el sector privado? Ya han surgido algunas críticas por ejemplo al tema de la regulación de la distribución de gas natural.

Este es un país democrático y hay un sistema que permite que las distintas opiniones se expresen. Pero yo diría que estoy muy agradecido de la excelente recepción que ha habido por todos los sectores a esta agenda. Creo que, en general, aquí ha habido un apoyo a la agenda que es muy importante, porque la agenda es sólo un documento. Ahora hay que hacerlo. Y para la ejecución de todo esto necesitamos esos acuerdos.

En la misma agenda se plantea el desarrollo luego de una política energética. ¿Qué elementos va a tener que hoy no están presentes en la agenda?

El primer elemento es que vamos a decidir en conjunto con los distintos actores, por ejemplo, el tema de ordenamiento territorial; cómo se usa el territorio; el tema de qué tipo de matriz energética queremos construir de largo plazo. Aquí hay muchos temas que tienen que ver con el largo plazo que van a ser abordados en la política energética.

¿Que el Estado defina la matriz energética?

Que el Estado dé una visión, el Estado dé una orientación y una dirección, y que al final el Estado defina las reglas del juego para que el sector privado pueda jugarlo de una manera adecuada.

¿Eso también se va a adelantar?

No, eso necesita un plazo determinado. Nosotros necesitamos dieciocho meses por lo menos para hacer eso.

¿No es demasiado ambicioso todo este plan, considerando que se trata de un ministerio nuevo y pequeño?

Es muy bueno que sea ambicioso. Nosotros no tenemos ningún derecho a dejar este país en la mediocridad. Yo creo que este país merece tener metas ambiciosas.

Usted planteó una defensa del tema hidroeléctrico, que Chile va a aprovechar esos recursos. Usted también planteó que deben desarrollarse los proyectos del plan de obras. ¿Eso es un apoyo decidido a la hidroelectricidad?

Aquí hay que decirlo con todas sus letras: el Estado no es neutral en relación a los proyectos. Al Estado no le da lo mismo que los proyectos se hagan o no se hagan. Al Estado le interesa que los proyectos se hagan, pero que se hagan respetando la ley, respetando las regulaciones ambientales y obviamente que se hagan a través de un proceso de evaluación temprana con las comunidades sobre sus proyectos. Yo creo que hemos aprendido como país que los proyectos necesitan para su ejecución una discusión temprana con las comunidades.