(El Mercurio) Desde que alcanzó su máximo valor en 2011, la cotización del oro -un tradicional instrumento de refugio para los inversionistas- ha caído 30%, una corrección que fue varias veces tema de análisis para los especialistas.

El año pasado la tendencia nunca varió y siempre se vio presionada a la baja, en parte porque las amenazas económicas globales se veían cada vez menos probables.

Era lógico, con Estados Unidos exhibiendo un repunte sostenido, la Zona Euro fuera de la recesión y con China trabajando para emplear reformas, todo el mercado estaba más tranquilo.

Pero en 2014 la normalización de la política monetaria de EE.UU. está sumando riesgos sobre las economías emergentes -por la masiva salida de capitales- y convocando nuevamente a los temores.

Por ello, según explica José Giraz, ejecutivo de inversiones de xDirect, se ha apoyado en parte un cambio de tendencia en el precio del oro, que en lo que va del año registra un incremento de 9,4%.

El alza -una de las pocas subidas de precio exhibidas por las principales materias primas en lo que va de 2014- ha llevado a la onza del metal amarillo a costar actualmente US$ 1.319, su mayor nivel desde el 31 de octubre de 2013.

«Resurgió la tenencia del metal dorado como una alternativa de inversión, ayudada por la caída simultánea del dólar, las acciones y el rendimiento de los bonos», apunta Ole Hansen, analista senior de materias primas de Saxo Bank.

Por su parte, el jefe del departamento de estudios de ForexChile, Sergio Tricio, explicó la importancia de la recuperación del precio del oro, pues «si es que llegara a romper la barrera en la que se encuentra actualmente, puede tener un salto muy importante».

Otros factores
Existen otros motivos de porqué el precio del oro se está fortaleciendo. Según José Giraz, China es otro driver relevante, pues «la industria de joyería y el mercado del lujo en ese país está consumiendo mucho. A ello se suma que la demanda de su banco central -más el de la India- ha crecido muy fuerte».

El experto pone como ejemplo el crecimiento de 43% en 2013 que tuvo la demanda de metal amarillo en el gigante asiático.

«De todas formas no se descarta que existan variaciones a la baja en el corto plazo, con caídas hasta máximo los US$ 1.100 la onza. Pero para el futuro la tendencia es alcista», añade.

Giraz adelanta, además, que la implementación de los acuerdos de regulación bancaria internacional, Basilea III, permitirá que el oro sea considerado como un activo de riesgo cero -o «AAA»-, lo que incentivará la demanda por la materia prima y por los instrumentos financieros derivados al recurso, como los ETF’s.

«Con ello podríamos ver el valor promedio del oro entre US$ 1.500 y 1.600 la onza en 2015. No descartaría que con todo este escenario volvamos a ver en los próximos tres o cuatro años nuevos precios en sus máximos históricos», afirma el analista.