(PULSO) A veces los precios no reflejan las variables fundamentales de oferta y demanda, y esto es lo que ha estado pasando con el cobre. Desde junio a la fecha los inventarios globales del metal han retrocedido 39,7% (hasta las 551.745 toneladas métricas), mientras que la cotización en Londres ha subido sólo 6,9% (hasta los US$3,27 la libra).

¿La razón de este desacople? Es que la cotización del metal depende de varios otros elementos. También hay que considerar la producción en tránsito, los inventarios de los compradores y las reservas que mantiene el principal consumidor de cobre como es China, así como también elementos más financieros como la evolución del dólar y la aversión al riesgo de los inversionistas.

Lo que que el mercado ha incorporado es que China demandará menos cobre a largo plazo. «Este año y los siguientes dos se incrementará en forma relevante la oferta, en circunstancias que la demanda no crecerá en la misma proporción, lo que tenderá a la baja el precio del cobre», explicó el gerente de estudios de la Sonami, Alvaro Merino.

Además, la apreciación del dólar  a nivel mundial -motivada por la expectativa de que la Fed comience a bajar la compra de activos para estimular la economía- también le ha jugado en contra en estos meses, puesto que si el dólar sube, el precio del cobre, medido en esa divisa, baja, y viceversa.

Son estas razones las que han provocado que los inversionistas tengan un sentimiento menos optimista del valor del cobre pese a la caída de los inventarios. Según Cochilco, las expectativas de los inversionistas en relación a la cotización del metal medidas en el indicador Managed Money Trader, muestran una evolución más pesimista. Ello, debido a que el índice se posicionó en la zona negativa, optando los inversionistas a nivel agregado por una posición neta de ventas en el número de contratos futuros.

Subiría en corto plazo. Sin embargo, la realidad parece estar demostrando otra cosa. La disminución de las existencias del metal en la segunda parte del año obedecería básicamente a que China se ha mostrado mejor a lo esperado. Alvaro Merino destaca que el gigante asiático ha incrementado en forma importante las importaciones de cobre en los últimos meses. Según JP Morgan la demanda china del metal subió 10% hasta la fecha frente a igual fecha de 2012.

El banco de inversión liberó un reporte en el que señala que el feedback que ha tenido el banco de los participantes del mercado en China ha confirmado su visión de los datos en cuanto a un crecimiento del consumo de cobre más acelerado de lo previsto. Es por ello que JP Morgan considera que cualquier superávit en el mercado del cobre el próximo año es improbable que surja hasta el segundo semestre, lo que le dará soporte al precio del metal rojo en el corto plazo.

 

Tanto es así que JP Morgan elevó el precio promedio para el primer trimestre en un 2% hasta los US$7.210 por tonelada métrica (equivalente a US$3,27 la libra). Sin embargo, recortó su proyección para el tercer trimestre en un 6% hasta los US$6.750 por tm  (US$3 la libra). Para todo el año la media bajaría hasta US$7.003 por tm (US$3,18 la libra).

Álvaro Merino no descarta que en el corto plazo el precio experimente un alza moderada, debido a mayores compras de China y a la incertidumbre en el mercado, debido a que un relevante actor -como es Indonesia- podría poner restricciones a las exportaciones  de minerales.

Sin embargo, cree que los factores a mediano plazo como la mayor oferta, la menor demanda y el retiro de estímulo de la Fed mantendrán contenida a la cotización. Dado esto, el próximo año prevé «precios interesantes pero inferiores a los registrados en el 2013, que estimamos alcanzarán un precio promedio entre US$3 y US$3,2 por libra».