(Emol) Debido al abrupto descenso del precio de los metales que afecta la situación financiera de toda la industria minera a nivel internacional, Barrick, el mayor productor de oro del planeta, está buscando un socio estratégico de origen chino para robustecer su solvencia crediticia y económica.

El gran objetivo es reactivar la construcción de Pascua Lama, el proyecto binacional, que es considerada como la joya de la empresa a futuro. Así lo confirmaron a El Inversor Online allegados a la minera canadiense que están al tanto de la estrategia de la firma en Asia.

La designación de John Thornton como nuevo chairman de la compañía en reemplazo de Peter Munk, líder histórico de Barrick, iría en esa línea.

El directivo cuenta con una impresionante experiencia en el desarrollo de negocios en Oriente. Como Co-CEO de Goldman Sachs International sobrellevó con éxito la crisis financiera de Asia, de fines de los ’90.

En tanto, también integró los directorios de empresas con importantes activos en ese continente como China Netcom y todavía es miembro de la poderosísima Compañía de Inversiones de China (CIC, por sus siglas en inglés), el fondo soberano encargado de manejar una parte sustancial de las reservas de divisas del gigante asiático.

Aunque posee un acabado conocimiento del sector minero, su elección como chairman respondió más a su valiosa agenda de contactos en China que a su expertise específico en la industria.

Para palear el ciclo de baja que afecta a las mineras a nivel mundial, pero sobre todo en occidente, Barrick apunta a blindar su posición a partir de una alianza estratégica con un socio asiático. La empresa ya había deslizado esa posibilidad en el comunicado trimestral emitido a fines de octubre, mediante el cual se anunció la «desaceleración temporal» de la construcción de Pascua Lama. Aún así, no está claro cuándo podría concretarse la asociación.

En la empresa evitan brindar detalles sobre la jugada. En la actualidad -advierten-, lo prioritario es encauzar las negociaciones con la provincia de San Juan en Argentina, en el marco de la desaceleración de Pascua Lama, un megaproyecto que demandara una inversión superior a los US$ 8500 millones (Barrick ya desembolsó US$ 5200 millones).