(Emol) Alrededor de US$ 8 billones de yacimientos conocidos de carbón se hallan bajo la superficie de la tierra. Las compañías que planean extraerlo y utilizarlo hoy se convierten en blanco de las acciones de un creciente grupo de inversores preocupados por los gases de efecto invernadero que se generarán.

Storebrand ASA, que administra US$ 74.000 millones de activos de Noruega, desde julio se deshizo de todos los títulos de 24 empresas de carbón y arenas bituminosas, entre las que se cuenta Peabody Energy Corp., el mayor productor de carbón de los Estados Unidos, haciendo referencia al deseo de reducir sus carteras de la industria de los combustibles fósiles. Este mes, el Partido Laborista de Noruega propuso prohibir que el fondo de riqueza soberana de US$ 800.000 millones del país tuviera inversiones en carbón.

«Quizá hayamos tocado un punto sensible en el debate», dijo Christine Torklep, responsable de inversiones sostenibles de Storebrand en Oslo. «Es de esperar que otros inversores actúen del mismo modo. Podría haber un paralelo interesante con (lo que pasó con) el tabaco».

El movimiento es una derivación de la campaña de más de setenta inversores para presionar a todas las industrias de combustibles fósiles por el cambio climático. Recuerda la lucha antitabaco de la década de 1990 y está recibiendo cada vez más ayuda de socios insólitos. El Organismo Internacional de Energía, agrupación de 28 países que promueve la seguridad energética, está haciendo un lobby cada vez más intenso para limitar la liberación de gases que atrapan el calor.

«Los inversores diariamente toman decisiones sobre la compra y venta de acciones y confiamos en que la perspectiva de largo plazo del carbón y el atractivo de la inversión específica de Peabody saldrán victoriosos», declaró ayer Vic Svec, portavoz de Peabody Energy. «El carbón fue el combustible de más rápido crecimiento en todo el mundo en la última década y se prevé que superará al petróleo como principal fuente de energía del mundo».

Consumo sin reducción

El consumo de carbón, cuya combustión produce el doble de gases de invernadero que el gas natural, no se está reduciendo. En 2011, el carbón se usó para generar el 30,3% de la energía primaria del mundo, el nivel más alto desde 1969, según la Asociación Mundial del Carbón, agrupación del sector. Ese porcentaje se redujo sólo a 29,9% el año pasado.

Los inversores mencionan preocupaciones éticas y financieras respecto de los combustibles fósiles que contienen carbono. El fondo noruego, el mayor del mundo en su tipo, posee acciones de algunos de los mayores productores de carbón como una cartera de US$ 2.000 millones de BHP Billiton Ltd., la mayor compañía minera, y participaciones en Glencore Xstrata Plc, el mayor exportador de carbón, y Anglo American Plc.

La exhortación a deshacerse de las carteras de carbón es un tema político del que el fondo no desea hacer comentarios, dijo Thomas Sevang de Norges Bank Investment Management, que administra el fondo de riqueza soberana de Noruega. «Invertimos de acuerdo con el mandato que tenemos en cada momento».