(La Tercera)  Divididas están las opiniones de expertos sobre el eventual impacto -el ya generado y el que podría provocar a futuro-, en los glaciares y glaciaretes cercanos el proyecto de oro y plata, Pascua Lama, desarrollado por la canadiense Barrick Gold. La iniciativa binacional, ubicada en la frontera de Chile y Argentina, en la comuna de Alto del Carmen, se encuentra suspendida luego de que su controladora tomara la decisión de paralizar temporalmente las obras, por el alza de costos y la caída que ha registrado el precio del oro durante este año.

Uno de los primeros informes que se conoció sobre el impacto del proyecto en los glaciares y glaciaretes cercanos fue elaborado por el Centro de Estudios Científicos (Cecs), organismo que descartó un impacto directo (cuando la causa es una acción del proyecto).

Esa entidad -que fue contratada por la empresa- es liderada por Claudio Bunster, quien fue asesor científico del gobierno de Eduardo Frei, y que fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias Exactas. El Cecs se dedica a la física, las ciencias biológicas, la glaciología y el cambio climático.

En su informe, el centro de estudios concluye que a pesar de que no se registró un impacto directo en los glaciares y glaciaretes aledaños al proyecto, el plan de monitoreo es perfectible. Por ello, elaboró una propuesta que presentó a la Dirección General de Aguas (DGA), denominada “Plan de Monitoreo v.4”. “Los estudios hechos por el Cecs consideran el modelo Calpuff. Este modelo, a diferencia de Aeromod (que se usaba antiguamente), considera la variable topográfica en la medición de sus resultados, lo que lo hace significativamente más preciso”, señalaron.

Pese a ello, el glaciólogo y académico de la U. de Chile, Francisco Ferrando, dijo que “según información de representantes locales que observaron de cerca el prestripping (movimiento de tierra para elaborar un rajo), se removió hielo y se depositaron estériles sobre hielo y neviza, entre otras acciones”. Agregó que los investigadores del Cecs están monitoreando “instrumentalmente” sólo los glaciaretes ubicados en la futura área de explotación, los cuales han sufrido impactos menores.

“Los impactos más graves están por producirse y eso es lo que se desea evitar, considerando lo que ya ha ocurrido en ámbitos de montaña y glaciosistema con proyectos similares. Respecto del informe del Cecs, no es posible afirmar que no se están provocando impactos, porque la explotación aún no comienza. Un estudio de impacto está en la línea de la previsión, es decir, ver antes, adelantarse a lo que puede ocurrir con base en la experiencia empírica”, determinó.