La transformación del gran yacimiento Chuquicamata desde su actual condición de rajo abierto a minería subterránea, sumado a la profundización del rajo de El Teniente (que también prevé transformar parte de su estructura a rajo abierto) son sólo parte de las decisiones que conformarán un cambio mayor en la minería chilena en los próximos años.

En esencia, el proceso de profundización de la operación de los yacimientos implica un trabajo operativo distinto a lo realizado hasta ahora, que conlleva un recambio tecnológico de importancia –se introducirán nuevas maquinarias, por ejemplo–, que a su vez se traducirá en cambios significativos en la forma de trabajo de los mineros.

Para hacerse una idea de la magnitud de estos cambios, basta con señalar que la actual profundidad del rajo de Chuquicamata es de entre 800 a 900 metros, y para las siguientes décadas está proyectado operar los siguientes 1.000 metros de forma subterránea. También ayuda a hacerse una idea del cambio que viene, el ejemplo de El Teniente, donde se pretende profundizar el actual nivel 8 en otros 100 metros en el mediano plazo.

Este proceso de cambios está muy asociado a la calidad geológica de los yacimientos. Como explican los expertos, en Chile los yacimientos de superficie están disminuyendo, por lo que la exploración y operación de nuevas minas tenderán a ser de mayor profundidad, asociada a otras capas de suelo.

El gerente corporativo del proyecto de minería subterránea de Codelco, Fidel Báez, dijo hace unos meses en una conferencia organizada por el Instituto de Ingenieros de Minas, que los cambios están asociados a nuevos sectores mineralizados, localizados en zonas menos apropiadas para los métodos actuales de excavación (rajos), lo que se suma a la necesidad de mantener la producción.

Oportunidad
El proceso de cambio, no es algo que esté ajeno a los ojos de los proveedores de la gran minería. Como explica el gerente general de Tricomin (servicios de perforación y tronadura), Bernardo Zúñiga, este cambio se está viendo como una gran oportunidad de concretar nuevos negocios, sobre todo para aquellos yacimientos en donde la transformación será más radical, como Chuquicamata o Candelaria (donde se explora una alternativa similar a la de la estatal).

También podrían ponerse en ejecución varios otros planes muy comentados en el último tiempo, como el proceso de minería continua, como explica el presidente de la Asociación de Grandes Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin), Pascual Veiga. Esto en términos simples implica la instalación de correas transportadoras directamente en el mineral que vacían su contenido directo al proceso industrial, sin la necesidad de elementos intermediarios como palas o camiones, y por supuesto, operadores.

En este último aspecto, el presidente del Instituto de Ingenieros en Minas, Leopoldo Contreras, recalcó el fuerte trabajo de reconversión que significará para los trabajadores. “Hay que reconvertir la gente que hay para los procesos que vienen con tecnologías mucho más avanzadas. En las minas subterráneas está muy fuerte el proceso de automatización y mecanización”, comentó.

Los expertos comentaron que Chile cuenta con el personal calificado para realizar estos procesos de reconversión. Pese a que en otros lugares del mundo, como Sudáfrica, existen mayores desarrollos en minería en profundidad, dijeron que Chile ha dado muestras de liderazgo en el sector. De hecho, con la minería continua se espera introducir en Chile equipos inéditos que actualmente están a prueba.

Fuente/El Diario