El polémico reglamento ambiental conocido como Reach (Registro, Evaluación y Autorización de Productos Químicos, por sus siglas en inglés)fue aprobado ayer por el Parlamento Europeo, tras cuatro mil enmiendas presentadas durante su tramitación. Aunque se morigeró una serie de elementos del texto original que perjudicaba a las exportaciones chilenas de minerales, la Cancillería reactivará el lobby diplomático para disminuir aun más esos efectos en los siguientes pasos de la iniciativa.

“Hubo avances importantes respecto de lo que nosotros pedíamos. Quedaron exceptuados del Reach los concentrados de cobre y la celulosa”, comenta desde Bruselas el embajador de Chile ante la Unión Europea, Albert van Klaveren.

Sin embargo, el cobre refinado aún entraría en la categoría en que se le solicitan registros de sus procesos.

El bloque compra el 31% (unos US$ 5.300 millones) de los minerales que Chile envía al mundo. Las ventas al bloque en metal refinado llegan a US$ 2.700 millones.

Según cálculos del gobierno, si la iniciativa quedaba tal como en un principio, hubiese encarecido en unos US$ 300 millones las exportaciones chilenas anuales a ese destino. Si el reglamento era flexibilizado, la cifra baja a unos US$ 76 millones.

Con el Reach, la UE busca normar la producción e importación de bienes con sustancias químicas que pueden ser tóxicas. La medida abarcaría a 30 mil los productos y exige a los productores mayor información y registro, lo que encarece sus envíos.

LAS GESTIONES ANTE LA UE

El gobierno y los privados trabajan desde hace meses para que el reglamento sea flexibilizado. Numerosos viajes a Europa de los dirigentes mineros y de autoridades como el ministro de Minería, Alfonso Dulanto, o el vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Patricio Cartagena, así como el apoyo del grupo minero de Apec permitieron reforzar el lobby ante el bloque comunitario. El equipo de la embajada en Bruselas hizo lo propio y la delegación chilena de la comisión técnica bilateral del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea aprovechó esa instancia para convencer a su contraparte.

“Hemos tenido bastante protagonismo con el lobby diplomático que hemos hecho con australianos y sudafricanos, entre otros. Hemos sido muy activos en minería, sobre lo cual se nos reconoce autoridad”, cuenta Van Klaveren.

Ana María Vallina, jefa del Departamento de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, dice que el proyecto contiene enmiendas complejas. “Algunas son en extremo técnicas y vagas”, plantea.

El asunto está lejos de terminar. El proyecto deberá ser revisado por el Consejo de Ministros de Industria de la Unión Europea y si allí hay cambios, retornará al Parlamento, hasta que se llegue a un texto final.

“Ahora nos vamos a reunir con otros colegas interesados en esto para retomar el lobby”, anuncia el embajador ante la UE. El grupo lo integran Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, México y Japón, entre otros.

Las autoridades comunitarias prevén que la medida iniciará su vigencia en forma gradual desde 2007, pero pasarán al menos 11 años antes de que esté completamente activa.

Fuente/La Tercera